Nueve periodistas, entre ellas la mexicana Lydia Cacho, recibieron el reconocimiento de la Fundación Internacional de Medios de Comunicación de Mujeres (IWMF, por sus siglas en inglés) por la dedicación y valentía en el ejercicio de su profesión.En la edición 2007 del premio fueron reconocidas también Serkalem Fasil, de Etiopía; Peta Thornycroft, de Zimbabue, y seis periodistas iraquíes de la Oficina de Noticias McClatchy, en Bagdad.
La ceremonia de premiación se realizó en Nueva York el 23 de octubre, con la presencia de Gaill Collins, del New York Times; Caroline Kennedy y Soledad O’Brien, de CNN, y Bob Woodruff, de ABC News.
La mexicana Lydia Cacho mereció el reconocimiento por la persecución que desencadenó la publicación del libro Los demonios del Edén (2004), que investigaba la pornografía infantil poniendo al descubierto a políticos mexicanos y hombres de negocios, implicados en una red de pederastas.
A Serkalem Fasil se le reconoció el coraje periodístico demostrado al publicar artículos críticos hacia el gobierno de Etiopía en 2005, durante las elecciones parlamentarias.
Peta Thornycroft destacó por su independencia y la elaboración de reportajes sobre abusos de derechos humanos y las deterioradas condiciones de vida en Zimbabue.
El colectivo iraquí, integrado por Huda Ahmed, Shatha al Awsy, Sahar Issa, Alaa Majeed, Zaineb Obeid y Ban Adil Sarhanson, destacó por ejercer su profesión desde las zonas de conflicto, donde ningún reportero occidental tiene acceso.
Ellas y sus familiares han recibido amenazas de muerte por su trabajo, y han visto el asesinato de colegas, amigos y miembros de sus familias.
Jane Ransom, directora ejecutiva de la IWMF, afirmó que “el premio es para honrar y exaltar a las mujeres que han demostrado valentía excepcional en su trabajo de reportar y exponer la verdad al público”.
Manifestó que la atención que reciben por el premio les puede proporcionar a las galardonadas una protección adicional contra los gobiernos hostiles.