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Escándalos como el que rodea a Vicente Fox Quesada “no se arman en un país civilizado”; son el producto de “la mala leche” del círculo rojo “que está muy enfermo del cerebro, muy enfermo”, señala el publicista Carlos Alazraki Grossman.
El propio Fox, en el principio de su gobierno, llamó con la expresión “circulo rojo” al sector de la sociedad, de la oposición y del periodismo críticos y los redujo a una minoría, frente a otro “círculo verde” de 98% de la población que, decía trabaja “para que sus hijos vivan mejor”.
Alazraki defiende la libertad de expresión de Fox, aun cuando al mostrar su rancho en una revista y publicar detalles de su vida privada en un libro, desató una tormenta de críticas.
Revelaciones adicionales sobre algunos bienes (el jeep, las camionetas Hummer) han salpicado el recorrido mediático de Fox en Estados Unidos, y ello, a su vez, originó en la oposición corrientes de desaprobación.
Alazraki Grossman, publicista que ha asesorado a políticos, afirma que a sabiendas de que el ex presidente se exponía a la agresión pública, sin dudarlo le hubiera recomendado lo que ha hecho.
—Que (los Fox) hagan lo que quieran; que sean felices—, expresa Alazraki en una entrevista para el programa Código 2007, producción de EL UNIVERSAL Televisión.
—¿Cómo ve un especialista en imagen pública que alguien muestre lo que es muy privado? ¿Qué busca?
—Los consumidores habituales de Quién no dieron importancia al rancho, más que enterarse de cómo vive ahora la pareja presidencial.
¿Por qué lo hicieron? Porque les dio la gana. No entiendo qué tenga de malo que dos figuras públicas den a conocer cómo viven.
Lo hicieron porque quisieron y tienen ese derecho; no somos nadie nosotros para juzgar que un (ex) presidente y su esposa salen en una revista del corazón. Ni será el primer ex presidente en el mundo, ni el último.
¡En ningún país civilizado se arman estos escándalos! Pueden ir a Francia, a España (a constatarlo). Y a mí que no me vengan con jaladas de que “somos otra cultura”. Eso es de un país chiquito en criterio.
—¿Los actos de los Fox fueron espontáneos, sin ninguna estrategia?
—Igual y tienen una estrategia y qué nos importa. Aunque sea (resultado de una) estrategia, ¿qué nos importa? ¿A quién le importa que salga en Quién? ¿De qué lo acusan? ¿De tener una Hummer, cuando ya aclaró que es del Estado Mayor Presidencial? El jeep es de un amigo, yo conozco la casa: es muy normal. Comparada con la Colina del Perro, de López Portillo, parece casa de las escoltas.
—Que los Fox hagan este tipo de tareas, ¿le aporta algo a la sociedad?
—Creo que (en el caso de Vicente Fox) se plantea la libertad que puede tener como mexicano de hacer lo que quiera. El gran debate no es su honradez, ya que todo mundo sabe que no se robó dinero; la discusión es que en México se acusa a la gente sin fundamento: Es el círculo rojo que está enfermo del cerebro, muy enfermo.
—¿El círculo rojo tiende a reproducir la práctica de despedazar al tlatoani?
—Exactamente, como es nuestra naturaleza. Es como el famoso cangrejo en la cubeta: Va a salir uno ¡y sobres, vas para atrás!
Ese círculo rojo causa que se lean menos periódicos, que haya menos anuncios, menos auditorio en los programas de radio de opinión, menos lectura en internet en las páginas políticas. Menosprecia a la sociedad y se cree campeón de la dignidad.
Tenemos un sector chismoso, vengativo y de “mala leche” de izquierda y de derecha, que le pega a uno, como a otro. El que se deje, seguirá.
— El presidente Felipe Calderón, ¿cómo debería de reflexionar lo que está ocurriendo? ¿El escándalo Fox incide en la conducción política?
—Apuesto que si le preguntan a Calderón: “¿Te importa lo que dice Fox?”, debe decir que no, porque él tiene otra agenda, es el Presidente.
—¿Presenciamos, pues, un episodio de los “chiquitos”?
—De enanos en un país de gigantes. Esos enanos gastan horas y horas en acusar, difamar y perder el tiempo en esfuerzos banales e idiotas, con la excusa de que si no hay chismes, no hay qué vender.
El gigante está en la calle, en todo México, es la gente que trabaja, que quiere vivir mejor. Es el 99% de los mexicanos que estamos en paz.
El 1% es el que se dedica a joder por costumbre, a robar, ultrajar, violar y mentir. Han de sumar un millón que están en la cárcel o impunes.