ZEMPOALA, Ver.— El gasoducto siempre ha estado sin vigilancia y jamás han arreglado las rutas de evacuación, dice en tono exaltado don Jesús Antonio Valdés, comisario ejidal del poblado de Mata Verde, donde el medio día del martes los vecinos realizaron un asamblea para exigir una respuesta ante la “indolencia criminal” que, aseguran, ha exhibido Pemex con la comunidad desde hace más de seis años.Todo ese tiempo llevan desde que presentaron la primera solicitud —sin recibir respuesta— para dotar de seguridad al área de Río Actopan, donde está el gasoducto que explotó la madrugada del lunes y que provocó un incendio que obligó a los pobladores a desalojar sus viviendas, para refugiarse en la Casa del Campesino, el auditorio que fue habilitado en la cercana Zempola.
“Mire este es un chingado polvorín el que tenemos aquí encima”, dice el comisario mientras apunta hacia el área del gasoduco, localizado a la orilla de la comunidad.
“A la hora que explotó todos nos espantamos, pensamos que ya nos íbamos a morir, pero cuando comenzamos a salir nos volvimos a juntar porque la ruta de terracería de aquí a Zempoala está en pésimas condiciones y es intransitable ante una emergencia”, explica en voz alta mientras medio centenar de vecinos que atestigua la plática en la plaza central exige que la Pemex les cumpla con los requisitos de seguridad que pidieron desde que comenzó a operar la planta.
Mata Verde forma con las comunidades de La Antigua y Delicias el triángulo de instalaciones de Pemex, localizadas a poco menos de una hora al norte del puerto de Veracruz, donde se registraron tres de las seis explosiones la madrugada del lunes.
Ayer, los vecinos de este poblado, al que se llega por Zempoala, comunidad perteneciente a Úrsulo Galván, estaban reunidos a la espera de un encuentro con un funcionario de la empresa que les prometió —de nueva cuenta— que atendería sus peticiones.
En La Antigua, un poblado a orillas de la primera caseta de peaje de la autopista que comunica al puerto con el norte de la entidad, el Ejército desplegó toda una sección compuesta por 40 efectivos, dotados con equipo y vehículos, que se mantenían en alerta, pues en el gasoducto que explotó, pero que no se incendió, se encontró la pinta donde el EPR se atribuyó los atentados.
Por esta zona existen muchas rutas de salida, dice don Andrés López Mendoza, vecino de éste poblado construido a orillas del río, hay pueblos y comunidades como Santa Rosa, Zapotitos, Jareros y Arroyo de Piedras donde la gente viaja para ir a la sierra.
Este hombre que peina canas y dice tener 70 años de edad, piensa que quienes colocaron los artefactos explosivos no entraron por la carretera ni pasaron por la caseta sino llegaron por esos caminos donde el Ejército dejó de patrullar hace tiempo. Son vías, dice, que son como laberintos. “Hay que conocerlas bien para poder caminar y salir de ahí”.
En tanto, en Tlaxcala, el ducto de Zempoala-Santa Ana que en años no vigiló nadie, permanece custodiado por elementos del Ejército Mexicano. La explosión llegó a tal grado que el área quedó cubierta de tierra.
Trascabos hacen la labor de sacar el material removido. Nadie dice saber aún las causas de la fuga de gas que provocó la evacuación de miles de personas de los pueblos aledaños a Huamantla.
Personal de Pemex asegura que no pueden determinar si fue una explosión o un accidente el que reventó el ducto. “Lo único que podemos agradecer es que este no explotó”, dijo un hombre de la pararestatal que conducía un vehículo de carga.
La Agencia Federal de Investigaciones lo mantuvo bajo su custodia hasta las nueve de la noche del lunes. De acuerdo con fuentes extraoficiales, el gasoducto Zempoala-Santa Ana quedará reparado hasta el próximo viernes.
Los trabajos de la autopista de la región quedaron suspendidos. Protección Civil de Huamantla prepara un informe para indicar a la población la reanudación de las actividades normales.
Hay hermetismo de parte de la paraestatal que asegura la información oficial saldrá en la ciudad de México. La duda sobre si fue una explosión o no la que causó la fuga persiste.