A lo largo de su historia, el Palacio Nacional ha sido sede de los poderes federales, casa de virreyes y emperadores, objeto de un incendio provocado por pobladores inconformes, y hoy escenario del mensaje del presidente Felipe Calderón.
En los 40 mil metros cuadrados de terreno donde se erigió el Palacio Nacional estuvieron las casas de Moctezuma Xocoyotzin, noveno emperador mexica.
Tras la caída de Tenochtitlán, el conquistador Hernán Cortés repartió los terrenos de la ciudad prehispánica. Y fue precisamente esa área la que le gustó para él, propiedad que su hijo Martín vendió en 1562 a la Corona española para edificar ahí la sede del gobierno virreinal.
El simbólico palacio fue reformado en el siglo XVII para albergar también los tribunales y la Corte Real. El primer edificio tenía un corte medieval, pero fue modificándose al paso de los siglos hasta alcanzar un aspecto barroco, no sin antes ser incendiado por pobladores inconformes en esa época.
El Palacio Nacional es la sede del Poder Ejecutivo federal desde 1821 porque ahí estaban los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial.
Ahí se instituyó la primera Cámara de Diputados del México independiente, durante 43 años a partir de 1829.
Por ello fue el espacio donde se vivieron intensos debates entre conservadores y liberales, centralistas y federalistas, monárquicos y republicanos, y donde se juró la Constitución de 1857, donde se establecieron bases de respeto a las garantías y se gestaba un México moderno.
En 1863, el emperador Maximiliano de Habsburgo le cambió el nombre y lo llamó Palacio Imperial, pero después, con Benito Juárez, volvió a llamarse Palacio Nacional.
En el actual edificio, Diego Rivera plasmó en sus muros parte de la historia del país, desde la época prehispánica hasta las primeras décadas del siglo pasado.
En los últimos años, el Palacio Nacional ha sido utilizado para la recepción de dignatarios de otros países, presentaciones especiales de los presidentes en turno, y como oficinas de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público y áreas de museo.
El año pasado, el Palacio Nacional estuvo en medio de una polémica de corte político cuando el entonces candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador anunció que de llegar a la Presidencia instalaría ahí sus oficinas y hasta su casa.
Como resultado de las batallas en el PRD, el partido de López Obrador, quien acusa fraude en la elección presidencial, el mandatario no dio su mensaje político en la tribuna de la Cámara de Diputados, lo que hará en Palacio Nacional.
Para Arnaldo Córdova, investigador de la UNAM, el uso del Palacio Nacional como sede para el mensaje presidencial “no tiene la menor importancia política, histórica ni jurídica. Él puede hablar en Los Pinos, en Palacio Nacional, en el Auditorio Nacional, donde quiera. En muchas ocasiones los presidentes usaron sedes alternas como el Palacio de Bellas Artes y hasta un estadio”.