Un acuerdo por escrito que permitió al presidente Felipe Calderón entregar su primer Informe de Gobierno en la tribuna del Palacio Legislativo, se concretó con la firma de los coordinadores en el Congreso del PAN, Héctor Larios y Santiago Creel, y del PRD, Javier González Garza y Carlos Navarrete.
Se estableció que Calderón utilizara sólo el micrófono inalámbrico y no el de la tribuna; que no hiciera uso del atril oficial del Presidente, y que no se entonara el Himno Nacional en presencia del jefe del Ejecutivo federal.
Se incluyó el tiempo que hablaría el presidente Calderón, y el derecho a un mensaje de la presidenta de la Cámara de Diputados, Ruth Zavaleta, y su transmisión por cadena nacional.
Hecho —este último— que no fue cumplido, pues el Centro de Producción de Programas Informativos y Especiales (Cepropie) “cortó” la señal exactamente en el mensaje de la perredista, lo que suscitó la molestia de Luis Sánchez (PRD), vicepresidente de la Cámara, y de su bancada.
Por la noche, al filo de las 21:25 horas, se transmitió el mensaje de la perredista en cadena nacional. A los diputados y senadores del PRD les fueron suficientes dos horas para votar por unanimidad la propuesta de salirse del salón de plenos, junto con Zavaleta.
A cambio, pidieron que el acuerdo fuera escrito en papel y firmado por los coordinadores.
Aunque en general dejó un buen sabor de boca, la ceremonia del Informe generó inconformidad en panistas como Cristián Castaño, vicepresidente en turno que recibió el Informe, debido al tono del discurso de Zavaleta, quien señaló que no podía aceptar un documento de quien proviene de un proceso electoral legalmente concluido “pero cuestionado en su legitimidad por millones de mexicanos”.
El acuerdo signado incluía además un “pacto del silencio”, es decir, que ningún grupo parlamentario utilizara la tribuna para emitir un discurso, como tradicionalmente se hacía con base en la ley orgánica, mientras se esperaba al presidente.
Sin embargo, Convergencia, en voz del senador Dante Delgado, defendió su derecho a fijar la posición del partido y en su discurso rechazó el “pacto del silencio complaciente”, y las elecciones presidenciales.
Por la mañana, los perredistas iniciaron su reunión plenaria con la presencia de su dirigencia; entre ellos, el presidente Leonel Cota Montaño; el secretario general, Guadalupe Acosta Naranjo, y el secretario de Asuntos Internacionales, Saúl Escobar.
Luego de elaborar la propuesta —aún sin firmarla—, el encargado de anunciar al PAN el resultado de la negociación —iniciada desde el pasado 15 de agosto— fue el mismo Héctor Larios, en una plenaria que se llevó a cabo a las cuatro de la tarde.
A la reunión panista acudió el gobernador electo de Baja California, José Guadalupe Osuna Millán, y aunque hubo algunas voces con dudas e incertidumbre, al final fue aceptada.
En el tramo final, en un salón del edificio “G” de la Cámara de Diputados, los cuatro coordinadores se reunieron y firmaron las dos cuartillas y media. Cuando terminaron, celebraron ante los medios su acuerdo, el cual calificaron de “civilizado” ya que cumplía con la Constitución.