Cuando Felipe Calderón subió a la tribuna del palacio de San Lázaro para entregar su Informe de Gobierno, los habitantes de Villa-Zapata en Baja California se refugiaron en sus casas, no para ver la ceremonia oficial sino para tratar de ventilarse y aliviar el bochorno que provocan los 50 grados centígrados que desde hace una semana están deshidratando a niños y ancianos.
Ni hablar de las familias en Bacalar, Quintana Roo, que justo en el momento en que los diputados del PRD abandonaron el recinto legislativo, salieron a surtir sus despensas ante la amenaza de que la tormenta tropical Félix se había convertido en huracán.
Ayer, a las 18:38 horas, cuando Calderón regresó a Los Pinos después de entregar su Informe, el país estaba dividido, no políticamente, sino con preocupaciones distintas en el norte por el calor y en el sur por el mal tiempo.
Dos semanas de debate político entre los legisladores culminaron en un sábado en el que privó el desinterés de la población por el Informe presidencial.
En Morelia había nerviosismo, pero no por los posibles contratiempos en San Lázaro, sino por el partido de futbol en el que su equipo enfrentó al Monterrey. Lo mismo pasó con los regiomontanos.
En Pachuca, al señor Aurelio Juárez Aguilar sí le interesó la ceremonia en la Cámara de Diputados porque lo consideró un programa de entretenimiento. “Estamos a la expectativa para ver qué pasa, no tanto con el Informe, sino porque (los diputados) no dejan hablar a los presidentes”.
Jesús Ortega, zapatero de León, Guanajuato, hubiera preferido que Calderón hablara en tribuna. “Me gustaría escuchar que se frenó la entrada del calzado chino porque eso está perjudicando a la industria”.
En el DF se vio el Informe por casualidad y a la fuerza. Eso les pasó a quienes estaban a la expectativa de lo que pasaba en el partido de futbol entre Veracruz y Cruz Azul, cuando cortaron la emisión para transmitir la entrega del Informe.
Cuando se levantó la sesión en el congreso, la familia Hernández Yáñez paseaba en el centro de la capital mexicana. ¿A quién le van a interesar esos mitotes?, dijeron. La familia Chávez estaba en el cine. “¿A quién le interesa si habla Calderón o no?, a mí me interesa que mejoren la calidad de la educación por mis hijas”. (Con información de Silvia Hernández, Rosa María Méndez, Xóchitl Álvarez, Dinorath Mota, Marco Antonio Duarte y Ceani Mariño)