Ruth Zavaleta Salgado, elegida por la fracción del PRD para ser la próxima presidenta de la Cámara de Diputados, es conocida como mujer con “mano de hierro”.Lo demostró como delegada en Venustiano Carranza, donde incluso se ganó a pulso el mote de “delegada de hierro”.
Es madre soltera de una niña y un niño, y empresaria; tiene una destilería de mezcal, en Oaxaca.
Socióloga de profesión, actualmente estudia una maestría en la UNAM, subsidiada por la Cámara de Diputados.
Hoy, la diputada federal oriunda de Guerrero, perteneciente a Nueva Izquierda (NI), conocida coloquialmente como Los Chuchos, no quiere que se le quede la imagen de “diputada de hierro”, pese a que no pocos perredistas aseguran que le queda al dedillo.
En una entrevista reciente incluso pidió que no se le etiquetara así. “Es una forma de resumir mi carácter y mi forma de hacer las cosas, siempre fui muy incisiva en cumplir con las cosas de la delegación, respetando la ley, las formas, siendo sensible, pero siempre muy firme.
“Por supuesto que en la Cámara de Diputados hay otras circunstancias, también hay que manejarnos con mucha prudencia y yo no querría que este término se manejara como un asunto despectivo, decir: ‘voy a imponerme’; de ninguna forma, siempre estaré sujeta a los acuerdos que se realicen en la Cámara, pero trataré de ser muy cuidadosa de cumplir con la ley y que los acuerdos siempre estén dentro de ese marco”.
De carácter fuerte, es severa con sus empleados y colaboradores. Algunos la señalan incluso como “autoritaria” y “rencorosa”, es decir “quien le falla, la paga”.
En contraparte, tiene una vena humana. Cuando alguien de sus cercanos tiene problemas, ella salta sin pensarlo para ayudarle.
Asidua a la grilla, a la tertulia política, le encantan las comidas para ello y no se pierde detalle.
El gesto serio y rígido que se le aprecia desde hace un año como diputada es uno de sus sellos personales, pues casi no sonríe, dicen quienes la conocen. Zavaleta se reserva las sonrisas.
La nueva presidenta de la Cámara de Diputados es recordada en su labor en la Venustiano Carranza como “hermética”.
La recuerdan como una persona que sólo en casos muy necesarios, acude a “apagar fuegos” y delega esa responsabilidad a sus incondicionales. Es decir, cuida su imagen.
A Zavaleta no le importó la crítica, el comentario en su contra de Andrés Manuel López Obrador.
Ha sido criticada también por Gerardo Fernández Noroña, quien incluso le echó en cara haber cedido por “un huesito”.
Pero para quienes la conocen, Zavaleta es política de resultados, de trabajo, de izquierda, desde que colaboró en la formación del PRD.
Celebró apenas el martes pasado su cumpleaños 41, con un regalo extra: ser presidenta del Congreso, “la rifa del tigre”, se le dice. Ella ríe y asiente cuando se le menciona el dato.