SAN JUAN DEL RÍO, Qro.— La fracción del PRI en la Cámara de Diputados aprobó, durante su octava reunión plenaria, “reconstruir” la reforma fiscal del presidente Felipe Calderón, aunque en su propuesta disminuya la recaudación original planteada por el Ejecutivo federal.El mayor de los cambios se enfocan en la Contribución Empresarial a Tasa Única (CETU) —iniciativa que despertó el descontento de la clase empresarial del país— que incluso cambiaría de nombre.
Jorge Estefan Chidiac, presidente de la Comisión de Hacienda, reconoció que técnicamente se recaudará menos con los cambios, pero destacó que será una captación “sana”, sin afectar al empleo, y que a largo plazo aumentará los ingresos delgobierno.
La CETU del presidente Felipe Calderón —que para los priístas debe llamarse ley del Impuesto Tasa Unica (ITU)— planeaba recaudar 1.8% del Producto Interno Bruto (PIB) en cinco años, es decir, 180 mil millones de pesos, pero con el cambio daría un punto porcentual (100 mil millones) el primer año y 0.5 % en los siguientes cinco años, es decir 0.3% menos.
Con la presencia de Beatriz Paredes, presidenta nacional del PRI, los diputados encabezados por Emilio Gamboa Patrón acordaron llevar a cabo los cambios, pero también abrir un periodo de 15 días para escuchar propuestas y observaciones.
Los priístas condicionaron la aprobación del tema fiscal, a la reforma electoral y un nuevo régimen fiscal para Pemex, además de que propondrán que el Ejecutivo firme una “carta compromiso” que defina y precise el destino de los nuevos recursos.
En materia de gasto se pide mantener las funciones del Consejo Nacional de Evaluación (CONEVAL) y fortalecer a la Auditoria Superior de la Federación (ASF), disminuir el gasto corriente y aplicar programas de austeridad y racionalización del gasto.
El PRI aprobó incorporar que se graven las operaciones en la bolsa de valores, de persona fichas y morales, por la enajenación de acciones, cuando implique un cambio o transferencia del control de las empresas, apartado que fue impulsado por José Murat, al recordar que transacciones como la venta de Banamex, no pagaron interés.
En cuanto a la propuesta del gobierno de facultar a los estados para comprar un impuesto a las gasolinas, el PRI consideró que se trata de una trampa y propuso que sea el gobierno federal el que cobre dicho impuesto y los recursos también tengan como destinatarios a esas entidades.
En la sesión se dio a conocer un documento de la Secretaría de Hacienda en el que defiende la constitucionalidad de la CETU, en respuesta a un estudio elaborado por la Cámara de Diputados que lo calificaba como ilegal.
Los cambios radican también permitir la deducción de las cuotas a la seguridad social establecidas por ley; garantizar un efecto “neutro” sobre salarios; establecer un régimen de transición y que el Ejecutivo se responsabilice del cumplimiento de los tratados internacionales para evitar la doble tributación.
Además de permitir la deducibilidad de donativos y que las instituciones educativas sin fines de lucro, estén exentas de la CETU.
El impuesto de 50% a los aerosoles quedó fuera de la propuesta, dijo Chidiac, mientras que el Impuesto Contra la Informalidad (ICI) podría ser avalado si se cambia por Ley del Impuesto a los Depósitos en Efectivo, y se permite su acreditamiento universal y el gobierno, a través del SAT, lleva a cabo un programa de combate a la informalidad y el contrabando.
Chidiac calculó que la recaudación se incrementará 30 % más que lo que el gobierno federal recibe actualmente.
Reconoció que la aprobación del documento no significa un “compromiso de votación” del grupo parlamentario y “queremos que le quede claro al gobierno y al PAN que no porque tengamos un posicionamiento entonces quiere decir que ya transitemos a votarla de forma inmediata”.
Los diputados priístas cerraron ayer su última jornada de reunión plenaria con un intenso debate en torno a la reforma fiscal, y aprobó el documento de cambios que elaboró su grupo económico, y que supuestamente tiene el aval de los senadores.