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Delfines cautivos de la enfermedad y el maltrato

Trabajan con estrés y sufren crueldad durante espectáculos. No hay prueba de mejoría de la gente que se somete a sesiones curativas con ellos. Denuncian vacíos legales en los que el gobierno federal justifica su inacción
Viernes 17 de agosto de 2007 NATALIA GÓMEZ | El Universal

Los utilizan para espectáculos, en terapias o para acompañar en su nado a las personas y, generalmente, terminan con la boca abierta como si rieran. Pero no lo hacen. El hocico abierto de los delfines, la especie considerada la más inteligente, mendiga el bocado por el que tiene que trabajar.

Además, estos animales cuando están en cautiverio están constantemente enfermos de neumonía, y sufren de maltrato y crueldad. El exceso de cloro los quema y la falta de sal en los delfinarios afecta su vida normal, afirman las especialistas Yolanda Alaniz y Laura Rojas, quienes ayer presentaron los resultados de una amplia investigación en el libro Delfinarios.

Las investigadoras afirman que de 1997 a 2005, entre 20% y 25% de las muertes de delfines en cautiverio obedecieron a neumonías, estrés, infartos, traumatismos craneoencefálicos, obstrucción intestinal por ingestión de cuerpos extraños o asfixia.

Sólo entre 4% y 6% se debió a la vejez. “México es un foco rojo en el maltrato y negocio ilegal de los delfines”, advirtieron.

Los números hablan por si solos: la captura de un solo delfín cuesta en promedio 4 mil pesos, pero uno amaestrado alcanza hasta el millón de pesos.

Una sesión de delfinoterapia, en la que el animal es sometido a altos niveles de estrés, cuesta 15 mil pesos y mil 500 pesos por nadar con ellos en una sesión de 40 minutos.

Para Beatriz Bugeda, directora para Latinoamerica del Fondo Internacional para la Protección de Animales y su Habitat (IFAW por sus siglas en inglés), la investigación de Alaniz y Rojas pone en evidencia la situación generalizada y grave de cautiverio que se vive en México, donde además, dice existen vacíos legales en los que el gobierno federal justifica su inacción.

Confía por ello en que la Ley General de Bienestar Animal, que se encuentra en la Cámara de Diputados, sea aprobada en el próximo periodo de sesiones, pues es necesario, dice, regular las condiciones de cautiverio y dar un manejo adecuado a los animales.

Yolanda Alaniz relata que la corrupción en la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente en años pasados ha permitido el crecimiento de este negocio del cautiverio.

Denuncia que actualmente en la Semarnat hay una corrupción enorme porque otorga permisos de captura, la cual está prohibida desde el año 2002, con fines “científicos” para delfinoterapia, que señala Alaniz no hay pruebas de que mejore la condición de los niños autistas, por ejemplo.

El libro Delfinarios es producto de una investigación de alrededor de ocho años, y además de ser un texto único en su tipo, con cifras oficiales, propone, de acuerdo con sus autoras, avanzar en el camino hacia una legislación que mejore el registro de nacimiento, traslado y muerte de los animales.

De acuerdo con las leyes, desde 2002, las captura de delfines en México es ilegal. En enero del 2006 se prohibió la importación y exportación.

Sin embargo, hoy las empresas se las han ingeniado para hacer capturas “científicas”. Lo rentable para ellas es el nado con delfines, la delfinoterapia y la comercialización.

Alaniz revela que son 11 empresas, entre ellas Convimar, Puerto Vallarta, Xcaret y Dolphin Discovery las que se dedican al nefasto negocio del cautiverio.

Para las investigadoras, la importancia de erradicar el cautiverio en los animales es por principio ético, “porque los animales tienen valor por sí mismos, no son cosas, es la misma lucha por loco que se escuche del respeto a los indígenas o a las mujeres”.



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