La llegada de las mafias china y rusa a México y otros países de América ya no es una hipótesis, aseguró Óscar A. Naranjo, jefe de la Policía Nacional de Colombia, quien alertó sobre el interés de estas organizaciones por estimular el negocio de las drogas en el hemisferio.Señaló que un ejemplo de su presencia en México es el caso de Zhenli Ye Gon, quien para las autoridades mexicanas es el más importante traficante de efedrina —un insumo químico para fabricar drogas sintéticas— en el país y a quien se le incautaron más de 205 millones de dólares, el mayor decomiso de dinero en efectivo en todo el mundo. “Toda América, pero en particular México y Colombia, debemos de estar muy atentos para detectar a tiempo y neutralizar la llegada de la mafia rusa y de la mafia china”, advirtió el general colombiano.
“El caso reciente en México de la vinculación china con una incautación de dólares, la más grande en la historia, habla de una participación muy directa china y rusa”, apuntó.
El principal jefe policiaco de Colombia y uno de los artífices de la lucha contra los cárteles de las droga en ese país expuso que en el caso de la mafia china tienen evidencia de la llegada a América Latina de “unos personajes que han estado instalando salas de juego y casinos, de norte a sur, en una operación gigantesca y complicada”. Mencionó que en principio estas acciones han sido avaladas por los estados a través de concesiones, pero como todos sabemos —comentó— podría derivar en un gran mecanismo para el lavado de activos.
Y por otro lado, por el crecimiento del consumo de drogas sintéticas, y dado que China es proveedor de efedrina fundamentalmente, “lo lógico —expuso— es suponer que esa relación tendrá implicaciones en esa actividad”.
Por lo menos en Colombia, adelantó el general Naranjo, se han encendido las luces de alarma por la llegada y presencia de las mafias china y rusa.
En el caso de esta última, dijo, por el crecimiento del consumo de cocaína en países de Europa del Este y hay una relación probada y vinculante con narcotraficantes colombianos, y el peligro es que esa relación transite a otros niveles más intrincados y trate de posesionarse en otros negocios que les resulten igualmente lucrativos.
Al considerar como “convenientes” las reformas penales que proponen en México dar mayores facultades y atribuciones a fiscales para combatir el narcotráfico, indicó que en la tarea de erradicar éste en todas sus vertientes se debe asumir una respuesta extrema y radical, ya que la evolución y la dinámica de los narcotraficantes y sus organizaciones termina siempre como un desafío para la sociedad misma y el Estado.
Dijo que las transformaciones y adaptaciones logradas por el narcotráfico en México y su país tienen similitudes, pero ya sea por la vía de la producción, del tráfico o del consumo, siempre hay inmediatamente una ola de violencia que comienza a marcar un común denominador: la muerte.
En ese contexto, destacó que “en Colombia, descubrimos tardíamente que luchar contra el narcotráfico era un imperativo no sólo porque fuera un problema de salud pública y generaba violencia colateral, sino porque significó en su momento a finales de los años 80, todo un desafío a la estabilidad institucional”.
Ello es el resultado de una lógica que el narcotráfico siempre tiene y que es la acumulación de dinero, la acumulación de poder y control territorial, el ejercicio sistemático de la violencia acompañado de estrategias de corrupción y, finalmente, hasta la intención tener representantes propios o intermediarios políticos, concluyó.