Tanto en el Senado como en la Cámara de Diputados no hay ningún reporte de que el empresario chino-mexicano Zhenli Ye Gon haya ingresado a las instalaciones en las legislaturas anteriores, cuando portaba una “charola” metálica con la presunta firma del entonces senador Fidel Herrera, ahora gobernador de Veracruz.Y es que ninguna de las cámaras que conforman el Congreso de la Unión tienen los programas requeridos para controlar los accesos a los recintos legislativos.
A los legisladores no se les cuestiona nunca sobre las personas que en ocasiones los acompañan.
Según Jorge García León, director de Protección Civil del Senado, la única forma en la que pudo haber ingresado Ye Gon, sin pasar la supervisión del personal de seguridad, es en compañía de algún legislador.
“Cuando un senador llega con cinco o 10 personas, por poner un ejemplo, no se les exige identificación o que se anoten en el libro”, explicó.
Agregó, el legislador se hace responsable de sus acompañantes.
Lo que es seguro, continúa, es que si en alguna ocasión el chino pretendió ingresar solo a las instalaciones legislativas y mostró su “charola”, se le negó el acceso, porque desde hace varias legislaturas esas identificaciones no tienen ningún valor. La misma acción procede en San Lázaro.
García León, como director de Protección Civil en el Senado, trabaja en coordinación con la unidad de resguardo parlamentario.
De manera permanente se han colocado vallas metálicas 10 metros antes de las puertas principales.
De acuerdo con el senador José González Morfín, presidente de la Comisión de Administración, en el nuevo edificio de esta Cámara, que estará en la esquina de Reforma e Insurgentes, se reforzarán las medidas de seguridad, para que nadie ingrese sin haberse identificado previamente, como sucede en la actualidad en diferentes inmuebles tanto públicos como privados.
En San Lázaro, el proceso es más ordenado y moderno, aunque no suficiente para verificar nombres y apellidos de quienes entran en este recinto legislativo.
Por las puertas de acceso público se guardan credenciales oficiales a cambio de gafetes temporales, esos nombres se registran en una bitácora; cuando se trata de grupos sólo se presenta una identificación por todos.
En tiempos de receso el flujo de visitantes en San Lázaro es de mil a mil 500 personas, mientras que en tiempos de sesiones llega a más de 3 mil registros.
Igual que en el Senado hay accesos en los que no hay controles, que son precisamente los de los diputados que entran en sus automóviles directamente al basamento sin que el equipo de seguridad pueda registrar el nombre de sus acompañantes.
Las bitácoras de acceso, según el Manual de Procedimientos de los Servicios de Seguridad y Protección Civil de la Cámara de Diputados, se guardan por tiempo indefinido a excepción de los videos que tienen un tiempo perentorio de 20 días, o en caso de investigación de hasta cuatro meses.