Al menos 15 de las 48 estaciones migratorias que opera el Instituto Nacional de Migración (INM) carecen de aire acondicionado y ocho más de sistema de calefacción, reconoció la dependencia, y para subsanar esta falta requiere de una inversión de dos millones de pesos.Además, sólo 11 estaciones cuentan con médico y tres con consultorio equipado. El INM erogará 960 mil pesos este año para equipar 16 estaciones migratorias con instrumentos básicos de consultorio médico.
El organismo, dependiente de la Secretaría de Gobernación (Segob), piensa contratar a 354 especialistas y reclasificar a 500 empleados, con una inversión de 65.9 millones de pesos para capacitar a su actual planta de personal.
La dependencia también planea comprar 30 vehículos para traslados cortos, con un gasto de 41.8 millones de pesos.
Para la adquisición de líneas telefónicas en nueve estaciones, equipos de cómputo, fotocopiadoras y sistemas de monitoreo en cinco sedes, la inversión para este año sería de 52 millones de pesos.
Ayer, la comisionada del INM, Cecilia Romero, realizó un recorrido con medios de comunicación en la estación de Las Agujas, en el Distrito Federal.
Según la comisionada, en los próximos días estará listo el nuevo reglamento que regirá a las estaciones migratorias, el cual mantiene las exigencias de requisitos para organismos no gubernamentales (ONG) y abogados de los migrantes.
Indicó que incluso si el presidente de la República entra a una estación migratoria tiene que registrarse para tener orden. “Hemos simplificado el acceso, que es lo que estaban pidiendo”, explicó Romero.
Las ONG protestaron porque consideran que hay un trato de “delincuentes” a los migrantes.
La comisionada Romero advirtió que no cedieron en que la entrada de las ONG sea con horarios y días establecidos, no todos los días como exigían, además de la necesidad de registrarse la primera vez en un padrón de organizaciones.
La funcionaria ofreció que habrá atención psicológica a mujeres víctimas de trata.
Katherin, de 16 años de edad y nacionalidad colombiana, estuvo la semana pasada retenida en la estación de Tapachula, donde, dijo, ahí “era un trato súper asqueroso. Tres veces al día te daban la misma comida y te la tiraban así como si fueras un marranito”,detalló.
En el área de varones las medidas de la estación migratoria de Iztapalapa, en la ciudad de México, son más estrictas. No permiten la entrada de cámaras de video ni fotográficas, como sí las aceptan en la zona de mujeres. “No somos agresivos”, dijo un hombre proveniente de Guatemala.