Todos los invitados a la fiesta eran "porros" de bachillerato. Mil 500 jóvenes que entre alcohol, mariguana y cocaína, bailaban en un enorme galerón al norte de la ciudad de México.Esa calurosa tarde de mayo del 2001 celebraban el octavo aniversario del grupo porril Tres de Marzo, al servicio de políticos, partidos y gobiernos, lo mismo para romper manifestaciones a golpes que para nutrir mítines de candidatos.
La fiesta transcurrió en paz. Afuera, más de 300 policías escucharon las potentes bocinas, sin molestarlos.
Sergio Cedillo coordinó todo el festejo. Repartió boletos como si se tratara de una kermés. Hoy, tras una serie de cargos en el gobierno del Distrito Federal, es asesor jurídico del Partido de la Revolución Democrática (PRD) en la delegación Gustavo A. Madero.
Desde 1950 los gobiernos mexicanos han utilizado a los institutos creados para la juventud como semilleros de fieles al servicio de un partido.
Alejandro Gertz Manero, ex secretario de Seguridad Pública en el gobierno de Vicente Fox lo admite: "Lo último que ha importado al Estado son las necesidades de los jóvenes".
El organismo pionero, el Instituto Nacional de la Juventud Mexicana, en el sexenio de Miguel Alemán, "era sólo un mecanismo de control", sostiene Christian Castaño, diputado federal del PAN, ex director del Instituto Mexicano de la Juventud (IMJ) y antiguo líder de las juventudes de ese partido.
Becas, canchas, balones y hasta viajes a Europa del este (en plena guerra fría) se prodigaban a los jóvenes, estrategias inservibles para la formación de valores participativos y críticos, opina Priscila Vera Hernández, actual directora del IMJ.
Fue hasta el sexenio del ex presidente Ernesto Zedillo en que se diseño el IMJ, un organismo que hasta ahora depende de la Secretaría de Educación Pública, y no de alguna instancia deportiva.
Christian Castaño, diputado federal del PAN, ex director del Instituto Mexicano de la Juventud (IMJ) y antiguo líder de las juventudes de ese partido político, comenta que cuando llegó por primera vez a las oficinas ya lo esperaba un líder de porros, que de la nada le pidió dinero a cambio de tranquilidad. Así había funcionado siempre. Grupos de choque a cambio de recursos. "Entendí la exigencia, pero no accedí".
Grupos que, por ejemplo, consiguieron arrebatar el lunes 25 de octubre de 1999, durante algunas horas, la Preparatoria 9 de la UNAM a los huelguistas que la controlaban desde medio año antes.
Existen grupos como el de la Coordinadora de Universitarios en Lucha (CUL) de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, que exige dinero para los 41 albergues estudiantiles que controla.
Priscila Vera Hernández, directora del Instituto Mexicano de la Juventud y quien fuera ex coordinadora de redes juveniles en la campaña de Felipe Calderón, admite: "Las secretarías elaboran acciones desarticuladas y poco visibles".
"Queremos optimizar recursos", dice, pero el IMJ por sí mismo no tiene capacidad para llegar a todos los jóvenes mexicanos.
La ley no otorga al IMJ la capacidad de exigir a los estados de la República la aplicación de programas.
A nivel estatal, sólo Colima y Guerrero cuentan con una secretaría especializada en trabajar con jóvenes, mientras que Quintana Roo y Guanajuato únicamente cuentan con una Comisión del Deporte y Juventud. El resto de las entidades tienen institutos o direcciones generales.