TIJUANA, BC.- La paralización del debate sobre la reforma migratoria en el Senado estadounidense desatará más complicaciones para los migrantes mexicanos, ante un inminente endurecimiento de la vigilancia fronteriza y la exacerbación de expresiones xenófobas en ese país, coincidieron investigadoras de ambas naciones.Silvia Giorguli Saucedo, del Centro de Estudios Demográficos, Urbanos y Ambientales de El Colegio de México (Colmex), advirtió que el gobierno mexicano no debe quedarse a la espera de que se dé o no la reforma, y mientras esto ocurre tendrá que buscar mejoras para las condiciones laborales de sus compatriotas en el vecino país.
Sin embargo, para la catedrática de la Universidad Estatal de Iowa, Estados Unidos, Patricia Hamm, el presidente Felipe Calderón Hinojosa, al igual que su predecesor, Vicente Fox, no ha mostrado mayor interés en fortalecer su política migratoria exterior.
Ante este panorama, lo único que puede esperarse es que se exacerben las expresiones antiinmigrantes y particularmente antimexicanas por parte de las autoridades y los grupos racistas en el vecino país, alertaron las investigadoras.
Se estima que hay 6.5 millones de trabajadores originarios de México en la nación norteamericana; la mitad, indocumentados que estarán expuestos a esas condiciones adversas, explicó la académica Giorguli Saucedo.
Vaticinó, incluso, un recrudecimiento de las condiciones de intolerancia que se traducirán en más redadas de personas, bajo el pretexto de cualquier antecedente de transgresión a las leyes; más muertes en la frontera ante el reforzamiento de la vigilancia y más abusos laborales contra los migrantes.
La investigadora del Colmex sostuvo que esta situación será capitalizada por los empleadores, quienes finalmente aprovecharán la vulnerabilidad de los trabajadores que quedarán fuera de los supuestos beneficios de la reforma migratoria.
Por su parte, la catedrática del Departamento de Ciencias Políticas y del Programa de Estudios Latinos de la Universidad Estatal de Iowa, Patricia Hamm, advirtió que la tan esperada reforma migratoria deberá consolidarse antes de que inicien las campañas políticas con miras en las elecciones del año 2008.
De no hacerlo, consideró, se corre el riesgo de que los indocumentados, en particular los de origen mexicano, se conviertan en un botín para los contendientes.
Al participar en el Seminario Permanente de Migración, organizado por El Colegio de la Frontera Norte, Hamm consideró que el congelamiento del debate en el Senado no es definitivo, pero ahora sí, legisladores demócratas y republicanos deben consensuar antes de que el tiempo les impida seguir en el debate.
El riesgo de que la migración sea tomada como bandera electoral afectará más a los indocumentados, que sufrirán los embates de la xenofobia por los políticos como Tom Tancredo, representante republicano, que se ha distinguido por sus expresiones antimexicanas.
La investigadora lamentó la "ambigüedad" del gobierno mexicano de Felipe Calderón Hinojosa, muy similar a la de su antecesor, Vicente Fox Quesada, que no da visos de que vaya a endurecer su posición ante Estados Unidos para exigir que mejoren las condiciones de sus compatriotas en el vecino país.