S u maratónico paso por Acción Nacional, pese a su juventud, lo consolidó como uno de los hombres de confianza de Felipe Calderón, quien al ser electo Presidente de la República, lo sumó a su gabinete federal y ahora lo incluyó como uno de sus candidatos para ocupar la dirigencia del partido, donde ya fue miembro de su Comité Ejecutivo Nacional.German Martínez, hoy secretario de la Función Pública, acepta el reto, y con una frase define a Calderón: "Es el líder, el jefe de todos los panistas".
Acepta que al interior de Acción Nacional siempre se han dado divisiones, pero descarta, casi en lo inmediato, que "llegue la sangre al río en la vida interna del partido".
Minimiza la confrontación que, se dice, existe entre el dirigente nacional del PAN, Manuel Espino y el presidente Felipe Calderón.
"Siempre, desde que nacimos como partido, en 1939, estuvimos divididos, y nuestras divisiones las resolvemos con métodos democraticos".
Así, con estas palabras, se jacta de que los panistas todo lo resuelven con diálogo y discusión, y define la dirigencia de Espino como "dura y férrea".
Pero le reconoce algo: "(Espino) revalidó la Presidencia de la República para Acción Nacional".
En entrevista con EL UNIVERSAL, Germán Martínez reconoce la importancia de contar con el respaldo del partido en las acciones de gobierno, aunque afirma, que el apoyo quedó demostrado al ser el dique legislativo que contuvo a la opsición y abrió paso en la toma de posesión de Calderón.
"Nosotros desde el gobierno queremos y necesitamos el respaldo político de todos los partidos, lo buscamos del PRD, del PRI y por supuesto, del PAN", expone Martínez.
En los muros de su amplia oficina de un décimo piso, sus figuras emblemáticas: Benito Juárez y Carlos Castillo Peraza. Y sobre una repisa, los retratos de José Vasconcelos, de Mario Vargas Llosa y del juez español, Baltasar Garzón.
En ese marco, evalúa el papel de su partido en el actual momento político.
Sostiene que el gobierno del presidente Calderón quiere una relación con el PAN que sea "socialmente útil" y que le dé resultados a los mexicanos.
Para Martínez, esta relación no debe ser el "viejo vicio de la complicidad".
Se muestra abierto al hablar del PAN y de sus procesos internos, de su asamblea para integrar el Consejo Nacional, pero sostiene que más allá de las diferencias, el acuerdo acaba dominando las entrañas del partido.
"Nosotros creemos que debemos pedirle el respaldo al PAN para las tesis del presidente Calderón, y los desafíos que tiene el país", comenta.
Germán Martínez fija su posición: "Queremos que el PAN se asuma responsable frente a los ciudadanos de sus victorias electorales, en plural, no sólo de la victoria del presidente Felipe Calderón".
Y aunque asegura que su compromiso ahora, el ineludible, es la de responder como secretario de la Función Pública, sostiene que pondrá todo de sí para fortalecer al partido.
"Yo soy de los que van a poner su grano de arena para que la relación entre el gobierno del presidente Calderón y el PAN sea una socialmente útil", insiste Germán Martínez.
Y para no dejar duda de su contribución para alcanzar este objetivo sostiene con cierta vehemencia que "no voy a abonar a la discordia".
Para el panista, simpatizante de Vasco de Quiroga, "no vamos a reeditar, nunca, desde el gobierno del presidente Felipe Calderón, el partido hegemónico de Estado".
Y asegura que a la Asamblea Nacional del PAN se va como parte de una "rutina democrática de siempre".
Defiende el proceso interno del partido y justifica la decisión de Calderón de tenerlo como su candidato para ocupar la dirigencia del partido.
"No sé si tengo los méritos suficientes, César Nava los tiene, yo no estoy distraído (...) creo que esa decisión de nombrar a un candidato será en equipo, y me siento halagado, profundamente reconocido de que se me mencione para ese cargo tan importante".