M ONTERREY.- Gamaliel López Candanosa parecía un candidato improbable para sumarse a las filas de los reporteros desaparecidos o asesinados en México, convertido ahora en el segundo país más letal para los periodistas después de Irak.Conocido por su sonrisa infantil y ojos chispeantes, López se distinguía no por ser un tenaz reportero de investigación, sino por el ser el payaso de las noticias por televisión en esta próspera ciudad. Vestido con mallas, máscara y capa, se dedicaba a elaborar reportajes chuscos.
Pero en la tarde del 10 de mayo, López y su camarógrafo, Gerardo Paredes Perez, desaparecieron. Compañeros de la filial de TV Azteca en la que han trabajado durante 12 años temen que los periodistas estén muertos. Sospechan de los cárteles de la droga, que han sido responsabilizados por 3 mil asesinatos en el último año y medio en México.
Más de 30 periodistas han sido asesinados en los últimos seis años en México, incluyendo un reportero de televisión en Acapulco y un periodista de prensa escrita en Sonora, en el mes de abril. Muchos otros han sido secuestrados en una campaña de intimidación atribuida a los cárteles de la droga.
Las amenazas y la violencia han sembrado el miedo. Aunque reporteros de nota roja son blancos comunes, también se han registrado casos de secuestros entre reporteros de deportes, perpetrados por asesinos a sueldo de los cárteles de drogas debido a su inconformidad con la cobertura que le dan a sus equipos de futbol favoritos.
Al tiempo que más reporteros mueren, el periodismo también sufre. Un periódico de Sonora informó la semana pasada que cerraría temporalmente debido a los ataques y amenazas de pandillas criminales. Altos editores de los dos periódicos más grandes de Monterrey, Milenio y El Norte, dijeron en entrevistas que ya no piden a los reporteros de nota roja indagar con profundidad sus historias.
"No sé cómo realizar investigaciones sin hacer que gente resulte muerta", indicó Roberta Gómez, subdirectora de Milenio.
A menudo se escriben las notas sobre crimen basándose sólo en los reportes de la policía, sin investigar más a fondo.
El presidente Felipe Calderón ha dicho que la intimidación contra periodistas es "una situación inaceptable" y prometió protegerlos y analizar posibles legislaciones para lograr ese objetivo. Pero siguen muriendo reporteros y las oficinas de medios siguen siendo atacadas.
En los últimos 15 meses se han lanzado granadas a oficinas de periódicos en Cancún, Hermosillo y Nuevo Laredo, y hombres armados atacaron una estación de radio y un periódico en Oaxaca. El sábado pasado apareció la cabeza de un concejal a la entrada del periódico Tabasco Hoy, en Villahermosa.