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La lucha intestina en el PAN

Deslealtad y ambición salen a flote en el panismo. Felipe Calderón y Manuel Espino están frente a frente por el control del partido. Los politólogos advierten que en esta lucha está en juego el futuro político del líder blanquiazul
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Francisco Reséndiz
El Universal
Domingo 27 de mayo de 2007

La disputa por el futuro del Partido Acción Nacional ha puesto al blanquiazul al borde de una crisis. En los últimos meses, según especialistas, se han vivido escenas de deslealtad y ambición vinculadas a las fuerzas políticas y económicas que emanan desde el partido en el poder.

En los pasillos del PAN consejeros nacionales hablan en corto y sin rubor critican a Manuel Espino. Lo califican de soberbio y duro. Pero los leales al duranguense ponen énfasis en la necesidad de evitar que el partido se subordine al presidente Felipe Calderón.

Los politólogos Soledad Loaeza, Sergio Aguayo y Benito Nacif realizan un análisis para los lectores de EL UNIVERSAL sobre lo que pasa en este momento al interior del blanquiazul de cara a la conformación de su próximo Consejo Nacional, el cual, en breve, definirá al próximo líder del panismo nacional.

Coinciden en que dos grupos -los panistas tradicionales de Calderón y los más conservadores de Espino- buscan tener el control del partido para fijar el rumbo que habrá de tomar en el Congreso y con ello su próximo rostro ante los mexicanos.

El distanciamiento entre Espino y Calderón es público. Sus grupos han disputado puestos claves. Primero la dirigencia que ganó Espino a Carlos Medina Plascencia, vinculado con Calderón, y luego el proceso presidencial interno que ganó Calderón a Santiago Creel, vinculado con Espino.

Desde que Calderón fue electo candidato presidencial del PAN se ha deslizado un pleito con Espino. El último capítulo se vivió el 19 de mayo. En sesión extraordinaria del Consejo Nacional no hubo quórum para aprobar una serie de reformas a los estatutos que empujaba Espino.

Se dijo que desde Los Pinos se desalentó la participación de consejeros y que se había filtrado la decisión de que en el pleno se aprobaría un documento que no era el trabajado. Lo cierto fue que 48 horas antes muchos consejeros recibieron el documento y no lo analizaron. Decidieron no ir al pleno.

Dicen algunos panistas informados que ahí se midieron fuerzas entre los dos grupos. Entre los que quieren un partido cercano al presidente Calderón y los que quieren que la dirigencia del partido se mantenga sin cambios. Al final, Espino perdió.

Soledad Loaeza advierte que hay tensión en el partido y subraya la necesidad de que la disputa interna no debe ventilarse en la opinión pública. "Al hacerlo, Manuel Espino está expresando su creciente debilidad dentro del partido que lo obliga a movilizar recursos y apoyo por fuera", dice.

Subraya que el PAN tiene un "problema serio" e insiste en que Espino Barrientos comete un error al confrontarse con el presidente Calderón.

"Es una estrategia -agrega- en la que ninguno de los dos gana".

Luego destaca que en el caso de Espino "no hay un principio de lealtad institucional, no hay una lealtad al presidente de la República, están optando por líneas sorprendentes en términos de lo que han sido los patrones normales del PAN".

Sergio Aguayo Quezada considera que lo que vive el PAN en este momento es "un drama inevitable hasta cierto punto, porque han acumulado demasiado poder en muy poco tiempo y con métodos muy poco panistas como para no generar tensiones en el interior del partido.

"Porque la homogeneidad que caracterizó esa formación política se ha ido desdibujando en los últimos 20 años y ese proceso se origina en la formación de corrientes de todos los matices que puede haber entre el centro y la extrema derecha.

"Esto es el efecto inevitable de las riquezas enormes que ha recibido en poder político y recursos financieros como uno de los dos principales partidos. Es normal la confrontación, estableciendo quiénes son y cómo lo van a lograr", apunta.

Benito Nacif dice que la confrontación entre Espino y Calderón es imposible de ocultar. "Hay una división entre los que aún son leales a Espino y los que apoyan una presidencia del PAN alternativa más leal y con mayor cooperación con el presidente Felipe Calderón".

Sostiene: "No es una confrontación ideológica entre un grupo conservador y uno más liberal dentro del PAN, aunque claramente puedes identificar a la gente conservadora, lo veo más bien como que el asunto central de la relación del PAN con el presidente emanado de sus filas.

"El de Espino es un grupo que piensa que el partido debe ser independiente, incluso para oponerse al Presidente, ser un contrapeso, y hay otro grupo que dice que es más importante una colaboración estrecha con el jefe del Ejecutivo, donde éste se asuma como líder de facto del PAN."

Para cuadros calderonistas, como los senadores Isabel Trejo y Judith Díaz, las recientes actitudes de Espino no ayudan al partido ni a la Presidencia de la República. Exigen prudencia a Espino y apego estricto a los estatutos y reglamentos del partido para arreglar las diferencias sin ventilarlas.

"Los panistas, y más el jefe nacional, estamos obligados a ser prudentes y yo creo que las posturas públicas del presidente Espino no están cercanas a la prudencia... está establecido perfectamente en principios de doctrina, estatutos y reglamentos: los problemas y conflictos entre los activos en cualquiera de sus niveles, tenemos la obligación de dirimirlos en instancias internas", dice Trejo.

La senadora Judith Díaz agrega: "Cuando el partido se divide, el partido pierde; lo lamentable no es que el partido pierda, sino que los ciudadanos pierdan la posibilidad de tener buenos gobernantes. Me parece que tendríamos que poner en práctica los reglamentos y estatutos del partido".

Gerardo Priego, secretario de Vinculación con la Sociedad del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del PAN, advierte que ha fallado la comunicación interna y que muchas acciones se han sobredimensionado. Dice que el partido no debe ser una agencia de colocaciones ni un ente subordinado al presidente.

"Siempre criticamos eso del PRI. En el PRD todos se subordinaron a Andrés Manuel, pero aquí hay una tradición: sí, plena colaboración con el gobierno, ya sea municipal, estatal o federal, pero no una subordinación. En el PAN nunca seremos lo que hemos criticado", concluye.



 

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