Santiago Creel Miranda aclaró que en la aprobación de la Ley de Radio y Televisión "no hubo presiones individuales sino presiones producto del entorno político".Había hablado de presiones desde la semana anterior, pero hasta ahora fue puntual en el alcance de sus palabras, sobre todo, ante la exigencia de los industriales de la radio y la televisión para que diera nombres de los que presuntamente presionaron a los legisladores en 2006 para que se aprobara la reforma a esa ley.
De paso, Creel Miranda hizo un llamado a todos los involucrados en este debate, para que hagan una revisión autocrítica de sus actos y omisiones.
Esta vez, Creel convocó a conferencia de prensa nada más para leer un comunicado en respuesta a las observaciones que le hizo el día anterior la Cámara de la Industria de la Radio y Televisión.
Los radiodifusores, en su comunicado, lamentaron la posición asumida por el senador panista y lo invitaron a que presentara pruebas de sus dichos.
Creel dejó en claro que nunca se refirió a presiones individuales.
"Quiero subrayar que las presiones eran producto del entorno político que vivía México y eran la constante, como es natural en tiempos electorales. Como suele ser en estos casos, no se trata de presiones individuales, sino de un clima particularmente agitado", precisó.
Se pronunció por encontrar un marco legal que respete las libertades, promueva la competencia y establezca reglas claras para la operación de los medios de comunicación en nuestro país.
Según Creel, este tema "debe tener como propósito no el señalamiento de culpas o de fallas particulares, sino siempre mantener como su principal objetivo el fortalecimiento de la industria de la radio y televisión en México".
Carlos Navarrete, coordinador de los senadores perredistas, informó que su compañero Pablo Gómez ya les dio una explicación a los legisladores de su partido sobre lo que hizo que la bancada de la izquierda también aprobara la ley.
En diciembre de 2005, cuando la ley se aprobó en la Cámara de Diputados, el coordinador de la bancada perredista era el ahora senador Gómez Álvarez.
De acuerdo con Navarrete, sus compañeros quedaron satisfechos con las explicaciones que les dio Pablo, quien admitió que se cometió un grave error al aprobar la reforma y que se debió a la prisa y complejidad del tema, por lo que no se percataron de los beneficios que lograrían las grandes empresas de televisión.