Fue un estallido de emociones. Quienes apoyaron la despenalización del aborto se pusieron de pie, aplaudieron, se abrazaron. La bancada perredista se sentía, se sabía vencedora.En el lado derecho del salón, según se le ve desde el estrado, la fracción panista quedaba envuelta en el silencio.
En uno de los palcos de la parte baja del recinto, Mariana Gómez del Campo, líder del PAN en el DF, apretaba los labios; estaba pálida. Los demás, los que fueron aliados de unos y de otros, eran entonces simples comparsas.
Faltaban ya cinco minutos para las seis de la tarde y todo... o casi todo estaba consumado. Quedaba aprobado en lo general el proyecto.