Para Francis Fukuyama, la responsabilidad de fortalecer la democracia en México no es sólo de los políticos, sino también de actores como la sociedad civil y los medios de comunicación.El pensador estadounidense de origen japonés elogió la decisión del presidente de México, Felipe Calderón, de tomar entre sus primeras iniciativas la lucha contra el crimen organizado. En una entrevista con EL UNIVERSAL, señaló que lo importante es que haya continuidad en esa determinación.
Fukuyama, de 54 años, conocido en todo el mundo por su controvertido libro El fin de la historia y el último hombre (1992), está de visita en nuestro país para participar en el seminario internacional América Latina, ¿integración o fragmentación?, que comienza hoy martes en el ITAM.
"La sociedad civil y los medios de comunicación desempeñan un gran papel como vigilantes en temas como corrupción, prácticas de negocios y la forma en la que el gobierno presta los servicios. Si no tienes una sociedad civil que se moviliza o una prensa que está dispuesta a denunciar la corrupción o temas similares, entonces no vas a tener un gobierno que se haga responsable", argumenta Fukuyama.
En su opinión, "México tiene en lo esencial buenas instituciones, pero debido al largo periodo de dominancia priísta, todos los actores políticos de México están aprendiendo a usar esas instituciones (como son los partidos, el Congreso, la prensa, la Presidencia) de nuevas formas y esto lleva tiempo".
Al preguntársele si piensa que nuestro país existe una plena economía de mercado y una democracia liberal, responde: "México tiene una economía de mercado y es cada vez más una democracia liberal, superando el periodo de hegemonía del PRI".
Sin embargo, aún persiste en México un grave problema de inequidad, al igual que sucede en muchos países de América Latina. "Existe un nivel importante de inequidad social en donde las instituciones democráticas y las instituciones de mercado no han sido suficientes para llevar beneficios a las capas más bajas de la población", señala.
Esto ha llevado a una creciente "polarización" y a un "conflicto social subyacente".
Para Fukuyama el problema de la inequidad es "más social que político o económico, aunque evidentemente la política y la economía afectan a lo social".
Enfrentar la inequidad requiere poner en marcha políticas sociales que no resultan fáciles de aplicar. Por una parte, señala, es necesario mantener el crecimiento económico, pues de otra forma resulta muy difícil hacer una redistribución social. Para eso se necesitan políticas macroeconómicas razonables que permitan mantener la competitividad del país.
En segundo lugar, hay que replantear muchas políticas sociales. "En cierto sentido esto ya ha ocurrido en la última década, con programas como Progresa u Oportunidades, que han sido bastante innovadores, transfiriendo en primer lugar recursos a los pobres y luego creando incentivos para la educación, para que los padres lleven a sus hijos a la escuela y por lo que se comenta es un programa que funciona, que beneficia a muchos mexicanos pobres y ha tenido efectos importantes".
La otra fuente importante de inequidad, según Fukuyama, tiene que ver con el sistema educativo. "En México, la educación de calidad no llega a un número suficiente de pobres. No es una cuestión sólo de recursos, también es un problema político relacionado con el control del sindicato de maestros que, en cierto modo, es una cuestión de status quo.
Es un problema político que tiene que enfrentarse de forma política", señala el director del Programade desarrollo internacional en la Escuela Paul H. Nitze de estudios internacionales avanzados de la Universidad Johns Hopkins.
Pero la inequidad no es el único problema que enfrenta la democracia en México. "El crimen organizado es una enorme amenaza. El crimen, en todos los niveles, es una gran amenaza, porque la incapacidad de proporcionar seguridad es uno de los padecimientos de la gente pobre en cualquier sociedad", advierte el historiador y filósofo de origen japonés.
"En estos días, el crimen organizado tiene acceso, por la globalización, a enormes cantidades de dinero y redes de relaciones transoceánicas, así como a asistencia y tecnología que lo convierten en un actor social independiente muy poderoso. Así que a menos que el Estado pueda controlar al crimen organizado, van a tener (en México) problemas muy serios en el futuro".
No obstante, el especialista aclara que "el presidente (Felipe) Calderón hizo bien al tomar como una de sus primeras iniciativas la lucha contra el crimen organizado". Y añade: "Ahora lo importante es que haya continuidad".
Al preguntarle si se siente más como un pesimista que como un optimista de la Historia, Fukuyama ríe y dice que depende de la escala de tiempo que se considere. A largo plazo se cree un optimista, "pero en el corto plazo, en el que estamos viviendo problemas muy grandes como en Medio Oriente, cuya situación ha empeorado desde el 11 de septiembre de 2001 y donde ahora hay más terrorismo y más extremistas radicales y cuya población también se ha radicalizado", no parece haber mucho espacio para el optimismo.