Están asilados. Viven en una burbuja frágil, deseando las 24 horas del día no ser descubiertos. Tienen presión familiar y social por regresar exitosos y con dinero. Sus amigos y familiares esperan en México las fotografías con la casa grande y la "camionetota". Tienen que demostrar su triunfo sin ser deportados. Así que dejan ver poco sus fracasos. Las humillaciones, la pérdida de identidad, las dobles jornadas de trabajo, la añoranza, el rechazo y la persecución siempre se esconden con una "troca" y un fajo de dólares.
Los migrantes son vulnerables a las drogas y a diferencia de los no migrantes que consumen metanfetaminas por recreación, éstos lo hacen por dos únicas razones: depresión y para rendir más en el trabajo, revela el estudio El consumo de drogas en la frontera de México y Estados Unidos, realizado en 2006 por los Centros de Integración Juvenil (CIJ).
"Por un lado tienen presión de ganar dinero y ser triunfadores, y por otro se encuentran solos y muchas veces deprimidos", explica Ricardo Sánchez Huesca, investigador de los CIJ, especialista en migración y titular del estudio realizado a adictos migrantes y no migrantes en recuperación.
Las experiencias
Érica emigró consumiendo esporádicamente mariguana. Estuvo cinco años en Estados Unidos trabajando, mismos cinco años que pasó deprimida. Recuerda la impotencia de su madre cuando le dejaba a sus hijos para irse. "Mi madre lloraba la noche que me iba a ir, no me podía detener porque era una persona mayor, no tenía fuerzas, a veces me amenazaba: ´Si te vas, voy a dejar a tus hijos en el DIF´. Me decía cosas para detenerme, yo la ignoraba, seguía mi camino y me iba, ella quería mucho a mis hijos, nunca lo haría".
Poco a poco su consumo comenzó a crecer y no sólo eso, sino a sumar otro tipo de drogas, así cayó en las metanfetaminas, que por un rato la activaban y la hacían sentirse menos sola.
Antes de irse, Juan consumía cocaína. Dejó a sus hijos y esposa en Guanajuato. Prometió regresar con dinero, con mucho dinero y pronto. "Allá es diferente en todo, no están los amigos, no hay familia, no hay esposa. No puedes decir: agarro el carro y me voy. Siempre pensaba que ojalá pudiera trabajar aquí ganando lo que allá. Extrañaba todo", dice.
La madrugada que le ofrecieron droga, él tenía que quedarse hasta las seis de la mañana trabajando y eran como las tres. "Yo ya estaba cansado, todo el día estuvimos trabajando, así que dije: ´saben qué, yo ya me voy´. Fue entonces cuando me dijeron los compañeros, ´no, te alivianaremos para que aguantes´, así que sólo me quedó decir: ´órale, ya vas´". Así explica su introducción a las metanfetaminas.
En 80% de los migrantes que reportaron haber consumido drogas en Estados Unidos ya lo habían hecho en México, sólo que en su estancia migratoria aumentaron el consumo y cambiaron de la mariguana y cocaína a metanfetaminas y heroína, según el estudio.
Desde el año 2001, los Centros de Integración Juvenil (CIJ) registraron un alto consumo en el uso de metanfetaminas en entidades con tasas elevadas de migración a Estados Unidos. "Comenzaron a aparecer casos de adictos en Puebla, Guanajuato, Michoacán y Jalisco, cuando revisamos nuestros registros nos percatamos que los usuarios eran migrantes, quienes por miedo al atentado del 11 de septiembre de las Torres Gemelas, en Nueva York habían regresado con estos patrones de consumo", dice Ricardo Sánchez Huesca.
Los hallazgos
El estudio Consumo de drogas en la frontera de México y Estados Unidos fue elaborado con 92 usuarios de drogas que asistían a recuperación en los CIJ, 46 migrantes y 46 no migrantes, en los usuarios no migrantes sobresale el uso de tranquilizantes y heroína, mientras que en migrantes hay un uso de éxtasis, crack, metanfetaminas y anfetaminas.
El uso de metanfetaminas incluyendo éxtasis, en la población migrante dobla la cifra de la población no migrante, pues 41.3% de los migrantes reportan consumirlas contra 23.9% de la población no migrante.
Lo mismo sucede con drogas como el LSD, pues los no migrantes reportan 4.2% de uso mientras que los migrantes dijeron ser usuarios con 15.2%, "Lo que sugiere una mayor disponibilidad de estas sustancias en Estados Unidos", señala Ricardo Sánchez Huesca.
Las tres sustancias de mayor preferencia en el grupo de usuarios no migrantes fueron: mariguana (30.4%) "porque relaja" y "no hace tanto daño como otras", cocaína (26.1%), porque "genera placer" y "pone activo" y alcohol (13%) porque "hace sentir bien" y "no hace tanto daño".
El grupo de usuarios migrantes dice que usa cocaína (56%) porque acelera y quita la borrachera, mariguana (26%) porque relaja, y metanfetamina (26%) porque "mantiene despierto", "aguanta uno más en el trabajo", "da fuerza y ánimo para trabajar", y "mantiene alerta".
"Comparando los grupos de usuarios migrantes y no migrantes, se encuentra que si bien las drogas de preferencia son las mismas, en los usuarios migrantes la cocaína ocupa el primer lugar y la mariguana el segundo, en cambio en usuarios no migrantes ocurre a la inversa. Además la tercer droga de preferencia en los no migrantes es el alcohol y en los migrantes la metanfetamina", explica el investigador.
Otro factor importante, asegura, es que el consumo de alguna droga ya estaba presente en los migrantes antes de irse, sin embargo éste aumentó 20% durante su estancia en Estados Unidos y disminuyó a su retorno a México, pero quedó más alto de como se fueron.
El estudio concluye que el predominio del consumo de estas sustancias podría asociarse con la exigencia de mayor rendimiento laboral, para poder trabajar más horas y ganar la mayor cantidad de dinero en el menor tiempo, ya que su expectativa, aunque no siempre es real, es la de un pronto retorno. Otra conclusión es que aun cuando los migrantes ya eran usuarios de alguna droga ilícita, durante la estancia migratoria modificaron su patrón de consumo.
Juan y Érica, ambos ex migrantes y ex adictos, son parte de las cifras. Después de más de cinco años de trabajar en Estados Unidos regresaron con un consumo más elevado y adictos a nuevas sustancias que les trajeron más perdidas que las que tenían cuando se fueron en busca del sueño americano.