El debate sobre el aborto se agrió en unos cuantos días. Y ante la evidencia de que la despenalización puede pasar en la semana de Pascua en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, el tema alcanzó el tono de las amenazas y descalificaciones entre grupos que están en favor y en contra de la interrupción del embarazo.
Para expertos en derecho eclesiástico, la confrontación es delicada y, sin embargo, las partes polarizadas ejercen sus derechos de libertad religiosa, política, de expresión, de manifestación, de conciencia. Pero echan de menos el "razonamiento ecuánime", en lo que ya es un conflicto político que si no se reencausa hacia una discusión de fondo, puede llevar a la violencia.
La semana que concluyó ayer sábado se singularizó por manifestaciones en favor y en contra de ampliar las causas por las que una mujer puede abortar en el Distrito Federal. La salida a las calles estuvo reforzada por acusaciones, presiones a los legisladores de la capital, advertencias de linchamientos mediáticos de los contrarios, promoción de una u otra convicción.
El conflicto toma cuerpo y el gobierno federal observa el despliegue de posiciones proaborto y antiaborto. Por conducto del secretario de Gobernación, Francisco Ramírez Acuña, asegura que jerarcas católicos y de otras Iglesias han actuado dentro del derecho. Felipe Calderón se ha manifestado "con respeto a la dignidad y la vida humana", y en ese sentido califica como "adecuada" la legislación vigente desde 1931.
La libertad de las iglesias sólo tiene una limitante: el proselitismo político en procesos electorales, señalan los expertos Javier Saldaña Serrano, del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM; Roberto Blancarte, director del Centro de Estudios Sociológicos de El Colegio de México; Rodolfo Vázquez, del departamento de Derecho del ITAM, y Raúl Carrancá y Rivas, de la Facultad de Derecho de la UNAM.
En el proceso legislativo, desde luego, las iglesias no pueden intervenir, y una vez promulgada la reforma que eventualmente amplíe las condiciones para abortar en el Distrito Federal, les está impedido invocar en su favor a la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
Posturas
Como es evidente la reforma en favor del aborto, también lo es que se promuevan recursos de inconstitucionalidad ante la Corte, señala Javier Saldaña Serrano, y considera que el Partido Acción Nacional pida esa última palabra jurídica.
El constitucionalista Raúl Carrancá y Rivas identifica que el debate se da en un ambiente de crispación, porque actúan grupos que "quieren imponer su criterio en el país. La salida a la trampa es favorecer la libertad, señala, consagrada en la Constitución: que cada mujer, que cada persona, actúe en este tema conforme a sus convicciones y conciencia".
Además, la ley a nadie obligará a abortar y de hecho, la interrupción del embarazo está legalizada en 80% del país, y si prospera (como parece que va a ocurrir) la liberalización completa, "jamás la mujer católica será obligada".
Rodolfo Vázquez, uno de los expertos en derecho eclesiástico del ITAM, advierte que en la Iglesia católica, además de grupos de derecha, hay personas activistas o progresistas que se han manifestado en favor de la opción del aborto.
La polarización de opiniones está dentro de la sociedad y de las iglesias. El costo, agrega Rodolfo Vázquez, se irá aclarando poco a poco, pero en lo que no hay duda es que era necesario poner el debate sobre el aborto en la agenda nacional.
En días pasados, las acusaciones a los proaborto se han escalado hasta llamarlos "genocidas"; en reacción los conservadores han dicho que son "fascistas" los activistas del PRD. Unos son amenazados con la excomunión; en contraofensiva, otros exigen la expulsión del país del enviado del Vaticano, cardenal Alfonso López Trujillo.
Dicho escenario de confrontación, sin embargo, se da en el pleno ejercicio de las libertades de cada persona y corporación, confirman los expertos. "No hay restricción de ningún tipo" para las iglesias, que hace sólo 15 años obtuvieron la amplia libertad constitucional, expone el especialista Roberto Blancarte.
-Todos los debates donde hay ideas distintas, si son mal manejados y vistos desde perspectivas fundamentalistas o absolutistas, pueden llevar a eso. Lo que pasa es que cuando alguien cree tener toda la verdad, es muy difícil discutir.
Sobre el efecto de la campaña en contra del aborto, Blancarte dice que "los grupos que tienden a polarizar la discusión no le hacen un bien a su propia Iglesia".
Han incurrido, incluso, en actos "de desesperación", como las manifestaciones en que marchan sacerdotes en hábitos y fieles con imágenes de la virgen de Guadalupe.
-Nadie cree que haya una salida masiva de católicos a las calles para protestar por la iniciativa del aborto; la mayor parte de los creyentes de esta Iglesia están de acuerdo en que la práctica del aborto se regule bajo ciertas condiciones, de manera que sería importante que el debate fuera lo más razonable posible, en el ámbito legislativo y en la sociedad--, dice Blancarte.
Javier Saldaña Serrano, autor del título Derechos Humanos y Naturaleza Humana, y coordinador de un compendio de ensayos sobre la legislación religiosa vigente, afirma que la argumentación sobre el tema del aborto, en uno y otro bando, "es bastante ramplón".
-Hay enormes confusiones de argumentos, una enorme inconsistencia teórica, una mezcla de planos, que hace que no sólo se acaloren las discusiones, se crispen, sino que el nivel sea especialmente bajo, sin fundamento científico para dar una discusión de altura en un tema tan delicado para la sociedad mexicana.
Advierte que el caso del aborto "es de esos temas muy recurrentes que instrumentalizan algunos miembros del PRD para justificar su salario, su existencia, su manera de pensar y decir las cosas". Y si en la contraparte se ubica a un Jorge Serrano Limón, "que es un fanático, no se puede dar un diálogo de altura, un debate nacional con seriedad".
Y mientras el derecho eclesiástico ampara la libertad de manifestación a clérigos e iglesias con su grey, y los promotores de la liberalización del aborto toman a risa las amenazas de ex comunión, muy posibles en el régimen de las iglesias, en perspectiva, el problema "si no se tiene cuidado puede llegar a confrontaciones físicas, a violencia", plantea Javier Saldaña.
-Recordemos que las iglesias en general tienen una fuerza muy importante en este país; tomemos en cuenta que el PRD, en zonas de clase media baja tiene fuerza muy importante, y el temor que tengo es que esta confrontación verbal pase después a ser una confrontación física. Si se llega a este supuesto será el nivel argumentativo que se está dando.
Concluye: "La sociedad mexicana se encuentra confrontada (a raíz del 2 de julio), y a lo mejor sólo espera una pequeña válvula para que el encontronazo físico se pueda dar. La caldera tiene mucha presión".