J UCHITÁN, Oax.- El más deseoso de que viniera el presidente a esta zona donde los vientos chocan era Ulises Ruiz, el gobernador.
Ya desde antes del 21 de marzo se anunciaba la visita de Felipe Calderón con bombo y platillo, para acompañarlo a la conmemoración del natalicio de Benito Juárez, pero fue hasta ayer cuando llegó finalmente.
Al pie del avión presidencial, el gobernador Ulises Ruiz esperó a Calderón Hinojosa y le extendió la mano, pero el panista, con el cuerpo rígido, evitó corresponder al abrazo que ya trazaba la silueta de Ruiz Ortiz.
Fue el comienzo de una breve gira, de apenas una hora, a esta entidad en donde el mandatario inauguró la planta La Venta II generadora de electricidad con energía eólica, en medio de un amplio dispositivo de seguridad que incluyó elementos del Ejército y francotiradores.
Fueron oradores Calderón y Ruiz, además de Eugenia Pallares, representante de una organización "conservacionista" llamada Sierra Madre, cuyas oficinas se encuentran en las Lomas de Chapultepec, a unas cuadras de Los Pinos.
Protestas por la planta
Al alcalde perredista, Alberto Reyna, de última hora le dijeron que ya no sería orador.
Calderón llegó a pedir paz, en un estado convulsionado por un conflicto magisterial.
"¿Como invierten millones y aquí no hay ni agua, ni drenaje?", dijo Pallares al final de la reunión donde se mantuvo a rayo de sol por unas cuatro o cinco horas a los casi 5 mil invitados. En el acto, las porras fueron para Calderón y Ruiz, el edil perredista se llevó una silbatina.
El alcalde, a quien el CEN del PRD le exigió no asistir al evento de Felipe Calderón Hinojosa, le entregó una carta de protesta al mandatario por la construcción de esta planta generadora de electricidad en la región.
Cientos de indígenas que viven en esa zona, con vestimentas tradicionales y sin importar el calor extremo que padecían, esperaron al mandatario, a quien también le entregaron el bastón de mando de la Unión de Pueblos Liberales de la Sierra Juárez de manos de Adrián Méndez, como el que hace meses también le dieron a Andrés Manuel López Obrador.
Afuera, un fuerte dispositivo detuvo a unos 200 indígenas mixes y zapotecos que protestaban por la construcción la planta eólica: "¡Calderón, entiende, el Istmo no se vende!", gritaban.
Aunque les impidieron el paso, las aguerridas mujeres zapotecas les dieron agua a los policías estatales y federales que soportaban un calor de 40 grados.
Sólo se registró un forcejeo con algunos ejidatarios de La Venta -quienes se negaron a rentarle a la Comisión Federal de Electricidad (CFE) sus tierras- en un retén a dos kilómetros donde estaba la ceremonia con Calderón.
Emocionados, algunos jóvenes de la Unión de Comunidades Indígenas de la Zona Norte del Istmo (UCIZONI) gritaban "¡La APPO vive!".
Otros le prendieron fuego algunos carteles con la imagen del presidente Calderón y abuchearon al PRI.