La nueva Ley del ISSSTE tiene el sello de Elba Esther Gordillo, que influyó en los tiempos de su presentación ante el Congreso, y porque la organización que preside, el SNTE, modificó un proyecto original que era "preocupante para los trabajadores", narró Rosendo Galíndez, integrante del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del sindicato magisterial.
El proyecto de reforma tuvo como "piso" una propuesta de la Secretaría de Hacienda, y en el proceso de consultas al magisterio quedaron al margen los dirigentes ajenos a "los institucionales", como son llamados los adeptos a Gordillo.
Durante casi tres años, líderes del SNTE dieron seguimiento a un proyecto de reforma al régimen de pensiones y jubilaciones de los trabajadores al servicio del Estado; por instrucciones de Gordillo formaron un comité negociador con la Secretaría de Hacienda del sexenio foxista.
Con Felipe Calderón en la Presidencia de la República, Hacienda tomó la opinión de la presidenta del SNTE, que fue favorable luego de que se enriqueció la iniciativa que, finalmente, entró a la Cámara de Diputados la semana pasada, explicó.
El proyecto tiene características con las que puede atraer el consenso del Ejecutivo, de los legisladores y de los sindicatos, señala Galíndez, uno de los negociadores del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del SNTE.
Por su parte, Miguel Alonso Raya, vicepresidente del comité nacional de Acción Política del SNTE, lamentó que no se haya dado una discusión gremial amplia del tema, dentro de la comisión creada para ello hace más de dos años, y de la cual fue integrante, pero pocas veces consultado.
Alonso Raya puntualizó divergencias con la iniciativa que conoció en días pasados, y dice estar de acuerdo con los beneficios a la institución.
Rechazó las cuentas individuales y la forma en que se integra el órgano de gobierno de Pensionissste, y demanda dejar en claro los costos de la propuesta para el trabajador.
El Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) tiene un régimen de jubilaciones y pensiones, que de acuerdo con diagnósticos de la SHCP y del comité negociador magisterial, absorbe grandes subsidios, está desfondado y carece de viabilidad financiera.
Una reforma al instituto requiere del voto del SNTE, que en enero de 2006 se opuso a una propuesta del líder de la Federación de Sindicatos de Trabajadores al Servicio del Estado (FSTSE), Joel Ayala, la cual fue aislada por considerarla "unilateral". Aceptaba las Afores y cálculos desfavorables de pensiones.
La nueva iniciativa que ingresó a la Cámara de Diputados el pasado jueves 15 de marzo tiene el apoyo de PRI, PAN, PVEM, así como del Partido Nueva Alianza (Panal), brazo político del SNTE.
A la vez, la red de 55 secciones del SNTE ha sido movilizada para generar apoyo gremial y social a la iniciativa. El lunes, en Hermosillo, una reunión de consejo dio el respaldo político a la reforma.
Tres años de seguimiento
Rosendo Galíndez relató lo ocurrido en casi tres años de proceso de seguimiento, diagnóstico, análisis, consulta a los cuadros sindicales, emisión de contrapropuestas, que culminó con un texto de iniciativa.
En 2004, la SHCP manejó una propuesta de reforma a las pensiones del instituto en su página web, y tuvo contactos con la Comisión de Seguridad Social de la Cámara de Diputados.
"Preocupó" al sindicato la crisis financiera del instituto y la salida inicial que se daba de cambiar al régimen de Afores, que han fracasado en Sudamérica.
"No nos urge la reforma", fue la postura sindical. Elba Esther Gordillo dio luz verde a los siguientes pasos: convocar a un grupo interdisciplinario (juristas, politólogos, actuarios, miembros del CEN del SNTE) y realizar un diagnóstico propio del problema.
"Hacienda aceleró su posición. Intensificó sus contactos con diputados del PAN" y envió señales al SNTE: "con ustedes o sin ustedes, la reforma va".
El secretario general del magisterio, Rafael Ochoa Guzmán, encabezó las reuniones formales con Hacienda, en 2005, junto con los dirigentes Arturo Cepeda, Cupertino Alejo y el propio Galíndez.
La reforma que se apoyaría debía ser consensuada entre el Ejecutivo, el Legislativo y los sindicatos. No debería privatizar el ISSSTE y el Estado no tendría que desligarse de su responsabilidad con la seguridad social, dijo el sindicalista.
Información de la iniciativa se difundió a diferentes niveles del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, y la dirigencia resistió la presión del Ejecutivo por impulsarla. Con Felipe Calderón no hubo contacto alguno del comité negociador de la reforma, ni en la fase de campaña ni en la de transición, sino hasta que estaba en el poder.
La Secretaría de Hacienda buscó un acercamiento con el SNTE, con Rafael Ochoa Guzmán y con la presidenta de la organización, Elba Esther Gordillo. Fue entonces cuando "hicimos varias propuestas para la iniciativa".
Serán intocables los jubilados y pensionados; los trabajadores en activo tendrán la libertad de conservar el esquema tradicional o trasladarse a cuentas individuales, pero con una cotización que de 8% sube a 10.66%, en forma gradual entre 2008 y 2012.
Los trabajadores hoy se jubilan con 30 años de trabajo (hombres) y 28 años (mujeres). El cambio se aplicaría hasta 2010 a hombres de 60 años de edad y mujeres de 58 años. La pensión seguirá siendo del último promedio salarial anual.
Habrá cuentas individuales para los trabajadores nuevos, que aportarán 6.125%, más 6.66% del Estado, para sumar 12.8%.
El esquema actual de aportaciones es de 7% a partes iguales, y una combinación de antigüedad, edad y salario arrojará el total en pesos de un bono de migración a las cuentas individuales.
El sindicato magisterial también propuso una cuenta opcional, en la que por un punto porcentual adicional del trabajador, el Estado pondrá 3.25%.
En contraparte, se sumará 6.5%, para dar un total adicional de 8.5%.
Con estas características, y con un paquete de compromisos presupuestales en favor del ISSSTE, el grupo negociador del SNTE espera que concurran condiciones de una reforma de Estado en la materia, dijo Rosendo Galíndez, integrante del CEN del sindicato.