Los llaman cuartos de pánico o habitaciones de emergencia, y fue dentro de uno de estos espacios fortificados que el señor Díaz-Osuna salvó su vida, mientras observaba por los monitores instalados ahí, cómo los asaltantes vaciaban su rancho, ubicado en la carretera de Puebla.Iban por él para secuestrarlo, pero logró esconderse y permanecer refugiado durante varios días con el agua necesaria, los alimentos, y los elementos de comunicación con el exterior para resguardar su vida.
En este sentido, ¿quién no siente temor ante la probable vulnerabilidad de su bienestar? ¿Quién no tiene temor a ser asaltado en la ciudad más grande del mundo? ¿Quién no ha salido de su casa o de su centro de trabajo con un sobresalto ante la posibilidad del encuentro con un atracador en la ciudad de México? ¿Qué habitante de una vivienda no ha sentido desconcierto por un ruido de origen incierto? ¿Quién no ha sufrido taquicardia al ver aproximarse demasiado un vehículo en el que tal vez viajen sus inminentes secuestradores? Son preguntas y reflexiones que formula el doctor Luis de la Barreda Solórzano, director del Instituto Ciudadano de Estudios sobre la Inseguridad.
En rigor, la búsqueda de alternativas de protección ante los secuestros y asaltos con violencia, crímenes y ajustes de cuentas, influye en la manera como el ciudadano está protegiéndose, aseguran especialistas.
Carros, casas y ropa blindadas; alambrado en las bardas; cuartos de pánico; rejas en los mostradores de las tiendas; puertas de seguridad; rastreo y protección satelital para la recuperación eficaz de una persona y su vehículo, nubes de spray de defensa personal instaladas en cada una de las salpicaderas de los autos; casetas de policías y barras de acceso en la entrada y salidas de las calles; vidrios laminados o películas antiasalto contra la inseguridad; identificación forzosa con fotografía para poder ingresar a zonas que antes eran de libre acceso; asesores en alta seguridad generalmente extranjeros: todos son síntomas y reflejo de la creciente inseguridad y la oleada de secuestros que afecta a la sociedad; lo cual, a decir de expertos, ha repercutido en el auge de la industria del blindaje mexicano.
"Una de las más evidentes muestras de que la seguridad es cada vez menos privada y más pública, es la cantidad de automóviles blindados con personal de seguridad fuertemente armado que los va siguiendo". Es decir, el país ya es líder mundial en la industria de blindaje de automóviles, comenta Rodrigo Amerlinck, miembro de México Unido contra la Delincuencia, y agrega que el crimen organizado, como ningún otro negocio tiene 96% de probabilidades de éxito. "Tal grado de impunidad hace del delito uno de los negocios más atractivos y mejor garantizados".
Industria en crecimiento
Hasta hace muy poco el mercado de vehículos blindados, desarrollado originalmente para la industria militar, se limitaba a un segmento reducido conformado por funcionarios gubernamentales, políticos y diplomáticos, así como altos ejecutivos, directivos de empresas multinacionales y figuras públicas. Sin embargo, según expertos, debido a un incremento significativo en la demanda, la industria del blindaje ha crecido, y se ha perfeccionado con la opción de adquirir autos seminuevos blindados.
Informes de la Asociación Mexicana de Blindadores de Automotores (AMBA) revelan que la industria mexicana del blindaje registrará un incremento de 10% con respecto a los resultados obtenidos en 2006, por lo que se espera que este año sean blindados alrededor de mil 650 automotores, aproximadamente 70% serán camionetas y 30 %, automóviles.
La capital del país tiene la mayor demanda, pues se calcula que en un mes llegan a blindarse hasta 180 automóviles de todo tipo, con un costo que oscila entre 23 mil dólares a 150 mil dólares a partir de la protección balística del nivel II, (para delincuencia urbana o común, que solo protege puertas laterales y vidrios contra armas cortas), hasta el nivel III A "NIJ" (contra armas de fuego de alto calibre, delincuencia organizada y atentados, con blindajes totalmente traslapados que minimizan los huecos balísticos); comenta Esteban Hernández, socio fundador y presidente de la Asociación Mexicana de Blindadores de Automotores.
"México ya se encuentra entre los tres principales mercados para el blindaje en el continente americano, a la par que Colombia y Brasil, y se ha convertido en un mercado cada vez más desarrollado, demostrando ser una táctica no solo efectiva contra el secuestro, sino incluso disuasiva. En rigor, nuestro país ocupa el segundo lugar de Latinoamérica que solicitan blindaje para automóviles, después de Brasil y arriba de Colombia".
Un auto blindado puede evitar un secuestro mucho tiempo antes de la acción violenta sobre todo cuando se trata de un CEO (persona clave dentro de una organización), comenta a su vez Pascal Gras, asesor en seguridad privada especializada.
El precio de perder un CEO
Según estudios realizados por AMBA, la pérdida de bienes muebles e inmuebles están tradicionalmente cubiertos en las empresas por seguros o reservas financieras que garantizan la continuidad operativa; pero ¿qué ocurre con la seguridad de las personas claves de una organización, también conocidas internacionalmente como CEO´s?
Para Esteban Hernández, -quien a su vez participó en la Norma Oficial Mexicana NOM-142-SCFI-2000 para niveles de protección de materiales para blindaje resistentes a impactos balísticos-, el principal recurso de las empresas es precisamente su factor humano.
Aspectos como el arraigo organizacional, la lealtad y otros intangibles, que forman parte del capital intelectual, no tienen forma económica de ser respaldados, no obstante, continúa, existen alternativas para mitigar la exposición a riesgos, pues para Hernández un CEO, (Chief Executive Officer por sus siglas en inglés), no es sólo una persona clave dentro de una organización, en términos estratégicos y financieros, sino que representa la imagen y viabilidad de una empresa antes sus audiencias incluyendo cliente y hasta competidores.
"Bajo el contexto de inseguridad que suele prevalecer en las grandes capitales del mundo como lo es el DF, el blindaje y las medidas extremas de seguridad se convierte en parte del contrato de altos ejecutivos que se trasladan a trabajar a países como Colombia, México y Brasil.
El secuestro, dice, es sin duda uno de los delitos que mayor impacto social tiene, con fuertes secuelas sicológicas y morales para la víctima y sus familiares. Bajo este tamiz, las características y consecuencias del secuestro han modificado la vida y costumbres de los habitantes de las urbes como la ciudad de México; y ante este escenario, tomar medidas de seguridad para el personal crítico de las organizaciones se ha convertido en una obligación; pues los riesgos emanados de los factores externos solo pueden ser mitigados a través de la implementación de formas de control en materia de seguridad como planes de protección impartido por especialistas, control de entradas y salidas con mecanismos de diversas tecnologías, vigilancia continua, así como aseguramiento de casa-habitación y blindaje de trasportes con niveles de protección para delincuencia urbana o común (armas cortas), delincuencia organizada (armas largas) y terrorismo y atentados (explosivos, granadas de fragmentación y municiones perforantes).
Según el especialista, la seguridad no es una tarea delegable 100% a las corporaciones policíacas, dado que prácticamente cualquier ejecutivo de una organización corre el riesgo de ser secuestrado y, desde esta perspectiva, más que una necesidad, la seguridad personal se ha convertido en una responsabilidad más de las empresas y organizaciones.
Zozobra en la ciudad
A su vez, para Arturo Arango Durán, investigador del Instituto Ciudadano de Estudios sobre la Inseguridad (ICESI), desde hace más de 15 años, el país padece una delincuencia que rebasa esquemas tradicionales de control y combate a la inseguridad.
Considera que todos los gobiernos, han fracasado en virtud de que no se cuenta con esquemas de referencia que permitan la ejecución de mecanismos adecuados en el combate a la delincuencia. Aún así, -dice- la situación real prevaleciente en determinadas áreas de la ciudad es un indicativo de mucho peso en la percepción de los habitantes. Es por eso que en el área urbana con mayor prevalencia e incidencia delictivas, el Distrito Federal, nueve de cada 10 personas se sienten inseguras.
"En el DF tres de cada 10 personas han sido víctimas de por lo menos algún delito durante su vida, mientras que el promedio en el resto de las áreas urbanas es de dos de cada 10. Esto supone que la probabilidad de ser victimizado en la capital del país es sumamente alta, de modo que los habitantes comentan que prefieren no salir solos, no salir de noche o evitar paseos por temor a un asalto", asegura Arango Durán.
De acuerdo con ICESI, en ninguna otra parte urbana del país la sensación de riesgo está tan extendida como en el DF. Asimismo, ocho de cada diez de los delitos cometidos en la ciudad de México tienen lugar en la calle o en el transporte; y el perfil predominante de la víctima es el de un hombre joven, obrero, empleado o trabajador; lo cual, a decir de Arango Durán, desvirtúa la teoría según la cual la delincuencia afecta sobre todo a las clases privilegiadas.
De acuerdo con la cuarta Encuesta Nacional sobre Inseguridad Urbana de ICESI, quedó de manifiesto que casi 80 % de los delitos se cometieron en el año 2005 fueron con violen cia, y existe suficiente evidencia estadística para afirmar que la incidencia delictiva ha aumentado un 22%.
"Los asaltos no sólo han crecido en número, sino se han agravado en violencia. Ocho de cada 10 ladrones en la ciudad de México realizan el robo a mano armada con armas de fuego. Un dato sorprendente -continúa el doctor Luis de la Barreda Solórzano- es que el uso de armas es proporcionalmente mayor entre los delincuentes adolescentes, de 12 a 18 años, que entre los que rebasan los 45 de edad. Los rateros armados, asegura, suelen pasar del arma blanca al arma de fuego a partir de los 18 años.
Jugoso negocio
Respecto del secuestro, la situación del DF, según ICESI, resulta incomparablemente peor que la del resto del país. "No sabemos qué porcentaje no se denuncia -probablemente sea muy alto-, pero en 2005 se denunciaron 323 secuestros en toda la República, de los cuales 103, la tercera parte, corresponde a la capital, con el agravante de que en el Distrito Federal no se registra 92.4% de los delitos, advierten.
En rigor, México ocupa el tercer lugar en secuestros entre los países latinoamericanos después de Colombia y Brasil. Al respecto, Marco Antonio Besares Escobar e Israel de Jesús Gómez Torres, autores del libro El secuestro, análisis dogmático y criminológico, la delincuencia organizada ha descubierto que el secuestro es un "jugoso negocio" que representa relativamente poco riesgo.
"El secuestro ha demostrado ser, en los últimos años, mucho más rentable y con menos probabilidades de castigo que los asaltos a los bancos u otros tipos de delitos; esta es una de las razones que explica el dramático crecimiento de la ilícita actividad", acotan.
Por otra parte, Néstor Núñez, autor de la obra, Secuestro. El otro gran negocio, afirma que ante el avance de este flagelo se han desarrollado a nivel mundial, nuevos y cuantiosos modelos de planes de seguros contra secuestros, cuya póliza incluye el monto del rescate, el accidente individual producido durante el secuestro, la pérdida de dinero, los gastos de representación de la agencia, los honorarios de un negociador independiente, los cuidados médicos y siquiátricos, el asesoramiento jurídico, el sueldo que hubiera dejado de percibir el secuestrado, los intereses sobre préstamos obtenidos para pagar el rescate, entre otros.
Inclusive, en la actualidad se presenta una nueva modalidad: "Una camioneta blanca con el logotipo de Perrera Delegacional, avanza por las calles de un barrio de la ciudad de México a la caza de perros con dueño; los cuales, enlazados con el mayor cuidado, son cargados adentro de la camioneta y devueltos previo rescate de 100 dólares. Se trata del secuestro express de perros. Funcionarios corruptos estafan un promedio de 3 mil 300 dólares al mes con el secuestro de mascotas", aseguran.
Para los especialistas, ante la pasividad y complicidad de las autoridades locales y de federales, el secuestro en México se ha incrementado y sofisticado durante los últimos años, de modo tal que ahora significa un problema de seguridad nacional semejante al narcotráfico.
En este orden de ideas, y ante la medida propuesta por el presidente de México, Felipe Calderón, de castigar con cadena perpetua a quien secuestre, mutile o asesine a sus víctimas; Jesús Jiménez Granados, fiscal para la Seguridad de las Personas e Instituciones, ha expresado a EL UNIVERSAL que la propuesta presidencial es un reclamo social, pero hace falta dar una explicación amplia al respecto y un análisis de los pros y contras para tomar una decisión, resaltando que las sentencias de muchos años no ayudan a reducir los índices delictivos, como ya ha quedado demostrado en las últimas reformas. A su entender un delincuente dedicado al secuestro en lo que menos piensa al cometer un delito es en el número de años que le van a imponer en prisión, alerta.