IXHUATLÁN DEL SURESTE, Ver.- Con porras y vítores que se perdían en la confusión del ruido, los trabajadores petroleros recibieron a su líder sindical, Carlos Romero Deschamps, quien acompañó al presidente Felipe Calderón a la 69 conmemoración de la expropiación petrolera.Romero Deschamps robó cámara, por lo menos durante la entrada de Calderón y hasta llegar a su silla, en este cálido municipio.
Eran los sindicalistas, los trabajadores del oro negro de toda la costa veracruzana que esperaron tres horas para ver a su líder, a ese a quien le ofrecieron "competencias" de porras y aplausos de pie.
Le obsequiaron una vez el poder, aun cuando desde el templete, durante su discurso, Romero Deschamps se "autoelogió" y se "autoexoneró".
"En unas semanas más, Pemex y sus trabajadores entraremos en el proceso de negociación para la firma del Contrato Colectivo de Trabajo. lo haremos con alto espíritu de compromiso, no obstante el cuestionamiento injustificado al que se sometió a los trabajadores y a su dirigencia en años anteriores".
"Hoy, para la tranquilidad de todos, ha quedado plenamente reconocido por las autoridades que todas las acciones, negociaciones y convenios que hemos formalizado son plenamente válidos y legales", dijo el líder.
El mismo que fue señalado por la transferencia de más de mil millones de pesos del sindicato a la campaña de Francisco Labastida en 2000, que este domingo también ocupó un lugar en el aniversario y en el avión presidencial.
Pero fue el presidente Calderón quien les dio un consejo, en territorio de los petroleros, en el Centro de Almacenamiento Estratégico Tuzandépetl.
"Tenemos que asumir un compromiso compartido de cerrarle las puertas a la corrupción; cero corrupción en Petróleos Mexicanos es la demanda de México", expresó.
"Y aquí necesitamos el apoyo de los trabajadores, que cerremos filas para poder no sólo hacer eficiente a la empresa, sino evitar que lo que debe ser para todos, se quede para unos cuantos", soltó el Presidente, a unos cuantos metros de Deschamps, a quien también se le ubica por su mal logrado desafuero y por el apoyo ciego de los priístas en el Congreso.
El discurso de Calderón llegó a los petroleros, a esa parte de su sindicalismo que sabe que lo que obtiene no es lo que merece.
Ahí reunidos, los sindicalistas recordaron los buenos tiempos del PRI. Pleitesías y reconocimientos, en un ambiente en el que da igual un nombre que otro para echar porras y ponerse de pie.
Romero Deschamps leyó un discurso con el viento en su contra que jugó con su cabello, mientras se lamentó de las condiciones en las que hoy en día funciona Pemex.
"Parece endémico su problema de falta de recursos para atender rezagos que lucen ya intolerables; si bien en años recientes se alcanzaron cifras récord en producción de crudo y gas, requerimos consolidar la restitución de reservas al nivel óptimo para dar certeza a la viabilidad de la industria petrolera nacional.
"El tema del no mantenimiento y sus consecuencias, en ocasiones dramáticas, han colocado a la institución en la mira de la opinión pública, merced a la astringencia presupuestal padecida en los últimos años, circunstancia que ha provocado también el incumplimiento de compromisos contractuales como la entrega de ropa de trabajo, de dotación de herramientas, la renovación de equipos y el abastecimiento adecuado en tiempo, de medicinas", reclamó.