Al menos cinco detenidos y 11 policías heridos dejó el enfrentamiento de un grupo de manifestantes contra granaderos que resguardaban la embajada de Estados Unidos en México, en el Paseo de la Reforma.
El choque se produjo alrededor de las seis de la tarde, tras el arribo de un contingente de aproximadamente 700 personas, que partieron desde el Hemiciclo a Juárez hacia la sede diplomática.
Allí se manifestaron al principio en forma pacífica, pero cerca de las seis de la tarde un grupo de 90 ó 100 jóvenes vestidos de negro, casi todos con el rostro oculto, con peinados punk y cadenas en la ropa, se se separó del contingente que colocaba mantas, pancartas, dibujos y consignas repudiando la visita del presidente George W. Bush a México.
Algunos de los manifestantes ondean banderas de Venezuela, Cuba e Irak.
El grueso de los manifestantes trataba de calmarlos diciéndoles que la manifestación era pacífica, pero el grupo se radicalizó y comenzó a lanzar piedras que traía en bolsas, luego una bomba molotov y un par de petardos. Instantes después, los manifestantes comenzaron a romper la banqueta de Paseo de la Reforma, frente al cerco policiaco.
Casi al mismo tiempo, cerca de 30 jóvenes lograron abrir un tramo de las rejas metálicas colocadas para evitar el acceso a la embajada estadounidense, lo que permitió que las piedras y los trozos de la acera cayeran sobre los granaderos.
La lluvia de piedras dejó 11 heridos entre los granaderos. Algunos presentaban golpes en el rostro y heridas fuertes en las piernas. Siete de ellos fueron trasladados el Hospital Mocel, mientras que los otros cuatro fueron atendidos sobre la entrada de la embajada.
A una orden, los granaderos lanzaron la primera carga de gas lacrimógeno, que fue regresada a las filas policiacas. La segunda carga fue más contundente y separó a los manifestantes.
Dos de ellos quedaron a un par de metros de los policías y fueron sometidos rápidamente por cerca de 20 uniformados, que los golpearon con toletes y escudos y los patearon en el piso. Los demás corrieron sobre los dos sentidos de la avenida Reforma rumbo a la Zona Rosa. En el trayecto fueron detenidos tres manifestantes y conducidos al cerco policiaco.
El director general de las unidades de Protección Ciudadana, Lorenzo Fernández Nieto, dijo que la policía actuó de forma correcta, mientras "del otro lado hubo intransigencia, hubo gente radicalizada, hubo agresiones que todos vimos".
Al preguntarle que quién había dado la orden de lanzar los gases lacrimógenos, el comandante dijo desconocer quién había sido y hasta aseguró que la policía "nunca se movió de su sitio". La circulación sobre el Paseo de la Reforma fue reabierta a las 7:30 de la noche.