WASHINGTON.- Un programa de trabajadores invitados ya existente en Estados Unidos es un marco de explotación y abuso contra muchos de los participantes, afirmó el Centro Sureño de Pobreza Legal (SPLC) en un reporte presentado el lunes.El grupo, especializado en temas antidiscriminación y conocido antes como Klan Watch por su trabajo contra el Ku Klux Klan, señaló que unos 121 mil trabajadores llegan anualmente a los Estados Unidos bajo el progama de trabajadores invitados pero subrayó que muchos de ellos de ninguna forma son tratados como invitados.
De hecho, señaló el reporte, los trabajadores invitados no tienen la libertad de cambiar de empleo y están "atados" al empleador que los "importa" y si se quejan de abuso enfrentan deportación, inclusión en una lista negra y otras formas de castigo.
El reporte afirma que los derechos de los trabajadores invitados bajo el Programa conocido como H-2, existen "básicamente en el papel" y que el gobierno estadounidense "ha fracasado en protegerlos de empleadores sin escrúpulos y la mayoría no puede obtener asistencia legal para hacer cumplir sus derechos".
De acuerdo con el Centro, los trabajadores invitados son frecuentemente defraudados, retenidos casi como cautivos por empleadores o contratistas, obligados a vivir en condiciones "escuálidas" y sin atención médica.
"El maltrato de trabajadores temporales extranjeros es uno de los mayores temas de derechos humanos de nuestro tiempo", comentó Richard Cohen, presidente del Centro, para quien su país "ha cosechado los beneficios económicos de su trabajo pero hemos ignorado el increíble grado de abuso y explotación que enfrentan".
De acuerdo con cifras oficiales, en 2005 hubo poco mas de 121 mil trabajadores invitados, de los cuales 32 mil fueron para empleos agrícolas y unos 89 mil para el área de bosques, procesamiento de alimentos marinos, jardinería, construcción y otros.
Pagan cuotas de reclutamiento
Peor aún, el Centro Sureño de Pobreza Legal relató casos de trabajadores que entraron al programa y debieron hipotecar literalmente lo que tenían para pagar cuotas de reclutamiento.
Bajo el título Cerca de la Esclavitud: Programas de Trabajadores Invitados en Estados Unidos, el reporte demanda la reforma del sistema migratorio estadounidense, pero no sobre la base de "un vasto nuevo programa de trabajadores invitados" que Mary Bauer, directora del Proyecto de Justicia para Inmigrantes del propio grupo describió como "un programa vergonzosamente abusivo en la práctica y casi sin vigilancia de los derechos laborales".
Bauer apuntó que "trabajadores invitados son habitualmente personas pobres que son atraídas aquí con la promesa de buenos trabajos, pero con demasiada frecuencia sus sueños se basan en mentiras, sus esperanzas son destrozadas por la realidad de un sistema que los trata como mercancías. Son los trabajadores desechables de la economía global".
El problema fundamental, consideró el reporte, es que bajo el actual sistema los empleadores tienen todos los triunfos en la mano.
"Ellos deciden qué trabajadores pueden venir a los Estados Unidos y cuáles no. Ellos deciden si un trabajador puede permanecer aquí, y usualmente deciden dónde y bajo qué condiciones viven y viajan", puntualiza el informe del organismo.