MÉRIDA, Yuc.- Antes de que él llegara, el equipo mexicano había vivido momentos de preocupación.En tres ocasiones se fue la luz eléctrica en el hotel donde estaban concentrados.
Por otra parte, los encargados del protocolo del gobierno mexicano se movilizaban, se preparaban para cualquiera de las dos posibilidades, que el presidente de Estados Unidos bajara del avión vistiendo traje y corbata, por lo cual el comité de recepción debería portar dichas prendas, o que se le pudiese hacer llegar de algún modo una guayabera.
Eran los últimos detalles de una visita que comenzó a planearse tres semanas atrás.
Y cerca de las seis de la tarde, todo estaba dispuesto.
Guardianes uniformados o vestidos de civil custodiaban las calles, los accesos de los hoteles, los pasillos, los sótanos.
Los grandes muros metálicos que trajeron desde la ciudad de México cerraban el paso en varias bocacalles y a lo largo de las banquetas.
Formadas estaban ya las camionetas blindadas que partirían hacia el aeropuerto.