MÉRIDA, Yuc.- Cuando Vicente Fox y George W. Bush se reunieron en 2001 en la cumbre de las botas en el rancho San Cristóbal, se asumió como un hecho que era el inicio de una relación fructífera que acabaría con grandes acuerdos que beneficiarían a México, incluyendo uno de carácter migratorio, que permitiera regularizar a millones de mexicanos indocumentados que residen en Estados Unidos.Pero esto no fue así. Fueron más las promesas y los intentos fallidos, que los logros alcanzados por Fox y Bush, en seis años de relación presidencial, explican especialistas en la relación, entre ellos tres ex secretarios de Relaciones Exteriores.
Incluso, el mismo día de la cumbre de las botas, Estados Unidos atacó a Irak; el tema de la agenda bilateral quedó en otro nivel.
De acuerdo a una visión coincidente, los intereses planteados por México en la agenda bilateral con el tiempo quedaron sepultados por los asuntos a resolver dentro de Estados Unidos: los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001, la guerra en Irak dos años después, y el proceso electoral en el que el propio Bush alcanzó su reelección, hicieron variar las prioridades de Washington.
A estos episodios se sumó la crisis que enfrentaron ambos gobiernos por la posición que asumió México al no apoyar la incursión militar de Estados Unidos en Irak en 2003, y así lo admitió el propio ex canciller Jorge Castañeda.
Relató que Bush se sintió engañado por su "amigo", el presidente mexicano, porque no le expresó en su momento que no lo respaldaría en las acciones bélicas que se emprenderían para derrocar a Saddam Hussein.
Bajo este panorama, México y Estados Unidos no lograron consolidar, en los últimos seis años, acuerdos que fortalecieran no sólo su relación política, sino además resolver problemas de fondo como la migración, la seguridad fronteriza y el narcotráfico.
No sólo no se concretó un acuerdo migratorio que regularizara la situación de millones de mexicanos que trabajan y viven en la Unión Americana, sino que contrariamente se autorizó un millonario presupuesto para levantar un muro que frenara las gigantescas oleadas de migrantes hacia esa nación.
"Con Estados Unidos, por posición geográfica y además por fuerza, debemos tener una relación que sea positiva, pero no de sumisión", consideró, pese a todo, el ex canciller Luis Ernesto Derbez, quien además adujo que esta misma posición la comparte el presidente Felipe Calderón.
"Esa fue la posición que tomamos en el gobierno de Vicente Fox, y que el presidente Calderón ha reafirmado, incluso en la entrevista que tuvo con Bush (9 de noviembre 2006), y que ha mantenido", expresó el ahora secretario de Relaciones Internacionales del PAN.
Castañeda, quien vivió de cerca la relación al desempeñarse como secretario de Relaciones Exteriores en el arranque del gobierno foxista, prefiere hablar de logros más que de fracasos, y considera como un éxito el haber insertado el tema de la migración en la agenda bilateral.
Dijo que sí hubo avances durante su gestión al frente de Tlatelolco, y puso como ejemplo la exención de México del proceso de certificación en la lucha contra las drogas que Washington realiza cada año.
Pero ni Castañeda, quien siempre se vanaglorió de su estrecha relación con el presidente Bush y con altos funcionarios del Departamento de Estado, logró que se convirtiera en una realidad un acuerdo migratorio integral o "enchilada completa", como lo bautizó, y que su sucesor, Luis Ernesto Derbez intentó concretar aunque sea, dijo alguna vez, como un taco bell.
Castañeda restó también importancia a la construcción del muro fronterizo y responsabilizó al ex presidente Bill Clinton de haber impulsado esta obra desde 1996, que obligó a miles de migrantes a buscar rutas de mayor riesgo para llegar a territorio estadounidense.
Mientras que en los últimos años México ha intentado convencer a sectores de decisión en Estados Unidos sobre la viabilidad de un acuerdo en la materia, unos 400 mil mexicanos de todos los niveles socioeconómicos emigran cada año a ese país en busca de mejores condiciones.
Para el estudioso del tema José Luis Valdés Ugalde, director del Centro de Investigación de América del Norte de la UNAM, existe un estancamiento en la relación México-Estados Unidos, y una parálisis en acuerdos institucionales ya alcanzados como en la Alianza para la Seguridad y Prosperidad de América del Norte.
Consideró que un gran error en el que incurrió el gobierno mexicano fue creer que EU era un país "amigo", cuando la Casa Blanca sustenta sus relaciones en intereses específicos.
De acuerdo con la ex secretaria de Relaciones Exteriores, Rosario Green, se esperaba que la supuesta relación de amistad entre Fox y Bush derivara en avances concretos como en migración.
"Pero fue una gran decepción cuando no pasó nada, a pesar de que compartían muchísimas cosas como sus ranchos, sus creencias religiosas, su vida familiar y hasta la figura de vaqueros. Al final no pasó nada", recriminó la ex canciller.
Luis Ernesto Derbez, quien apenas hace unos meses concluyó su gestión al frente de la Cancillería, reflexionó sobre la compleja relación entre México y Estados Unidos, y de entrada afirma que es un error colocar el tema de la migración como eje del diálogo entre los dos gobiernos.
"Qué bueno que el presidente Calderón ha puesto este tema en una perspectiva clara: ´No pongamos toda la relación de México con Estados Unidos sobre la base de la cuestión migratoria´".
Lamentó que este tema se haya apostado como parte fundamental en la relación con Estados Unidos durante la gestión de Vicente Fox.
"Esto, desafortunadamente para el gobierno del ex presidente Vicente Fox, fue un tema que creció de tal magnitud que después nos fue prácticamente imposible sacarlo de agenda, pero más que todo, de la agenda mediática", estableció.
Pero consideró que el asunto migratorio debe "conservarse" como un tema importante dentro de la relación bilateral, y festeja que no sea más el tema primordial que se discuta en ambos países.
"Eso para mí es lo que ha sido una aportación clara del presidente Calderón, al lograr llegar y decir: ´Señores, el tema de la migración es importante, pero no es el tema o el único que define mi relación con Estados Unidos´", expuso Derbez Bautista.
Cree que esta posición le permitirá a Felipe Calderón tener una discusión y un diálogo con el gobierno de Washington más de "igual a igual".
Entonces, la relación debe verse como de una forma más integral, y que no todo se sustente en el tema de la migración, consideró el ex secretario de Relaciones Exteriores.
Armand Peschard Sverdrup, director del Proyecto México del Centro de Estudios Estratégicos Internacionales (CSIS), dijo que es erróneo que los buenos resultados de la relación bilateral dependan del éxito de un acuerdo migratorio.
"Lo importante es que ahora no hay grandes expectativas de México en la relación con Estados Unidos", dijo Peschard, quien reconoció que ahora existe una diversificación de temas en la agenda bilateral, y que no todo es migración.
Cree que Calderón no le apuesta todo a la relación con Estados Unidos, como lo hiciera Fox, lo que le permitirá ver en su real dimensión este encuentro en Mérida, Yucatán.