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Maíz: ¿Alimento o energético?

El aumento al precio de la tortilla se debe a su uso para producir etanol, sustituto de la gasolina, y también a las políticas agropecuarias del país. Pasamos de la autosuficiencia a la desprotección. Con Fox, "medidas suicidas"
Domingo 25 de febrero de 2007 ENRIQUETA CABRERA | El Universal

Crecientemente el maíz amarillo se destina a producir etanol, bioenergético que puede sustituir parcial o totalmente la gasolina como combustible para vehículos. Brasil es el país que más etanol produce y utiliza en su planta vehicular. Estados Unidos pretende desbancarlo para reducir su dependencia del petróleo importado y que se destina en gran medida a producir combustibles para mover la planta vehicular más grande que país alguno tenga en el planeta.

La demanda de hidrocarburos crece aceleradamente mientras la era del petróleo barato se acerca a su declinación. Aumenta la demanda, en particular de China e India, la quema de combustibles fósiles acelera el cambio climático y el mundo busca energéticos que sustituyan al petróleo y sean ambientalmente limpios.

El presidente George W. Bush definió en su discurso sobre el Estado de la Unión, a fines de enero, que el etanol deberá sustituir para dentro de 10 años a 20% de las gasolinas, como parte de una política energética que pretende depender menos del petróleo.

La producción de etanol en Estados Unidos aumentará en los próximos años. ¿Cuánto maíz se convertirá en etanol? Existen dudas por parte de diversos grupos ambientalistas, primero por el costo y el uso de energéticos que requiere, segundo porque es más eficaz producirlo a partir de la caña de azúcar o del llamado switchgrass, o de la remolacha, o de otros cultivos.

Lo que sí está claro (o debiera) es que el maíz blanco se utiliza en México (y en Centroamérica) para el consumo humano, para las tortillas alimento popular básico, convertido en mercancía con un inmenso desprecio hacia el consumo de los que menos perciben. El aumento del precio de la tortilla -a por lo menos 8.50 pesos el kilo con excepción de las grandes tiendas departamentales y Bimbo- tiene que ver con el uso creciente del maíz para producir etanol, pero también con las políticas agropecuarias de México. Fue desmantelada la autosuficiencia alimentaria, junto con el apoyo a los productores del agro.

¿Suponían que el mercado lo arreglaría todo? Se previó que el mercado mexicano sería inundado de maíz barato en 2008, pero su funcionamiento y el precio decidieron que no sería así, que el maíz estaría caro, que se debatiría en la dicotomía entre ser alimento o energético. Esto se resuelve en México a favor de la tortilla incluso si las autoridades (en su enorme ignorancia cultural, antropológica e histórica) consideraran que ya no es conveniente su consumo.

Se veía venir una situación crítica cuando Estados Unidos destinaba un creciente porcentaje de su producción total de maíz amarillo: de 2000-2003 11%; de 2003 a 2006 14% y en el ciclo agrícola 2006-2007 el porcentaje se elevará a 20. Continuará la producción de etanol a partir de maíz amarillo y tendrá que resolver el asunto de los forrajes para animales, disminuirá y encarecerá la exportación.

El mercado

A lo largo de por lo menos tres o cuatro lustros, se desalentó la producción de maíz en México. ¿Para qué producirlo si lo podíamos importar, comprar barato? Como afirma David Ibarra, sin paliativos pasamos de las políticas de autosuficiencia a la desprotección de las políticas actuales.

La crisis de la tortilla está vinculada al uso del maíz para producir etanol y al aumento del precio. El gobierno de Fox tomó decisiones suicidas en materia de abasto de maíz, cuando se venía la crisis por el aumento del precio, autorizó la exportación subsidiada de 500 mil toneladas de maíz blanco de Sinaloa, respondiendo como siempre a los intereses de los oligopolios.

El mercado aseguraba el abasto de maíz barato. Las políticas públicas de México hicieron lo que no hace ninguno de los países desarrollados con su seguridad alimentaria, con el consumo básico de su población (ni Estados Unidos, ni Japón, ni los países Europeos). A Japón le cuesta mucho el subsidio a la producción de arroz, pero no arriesga un producto básico de su alimentación, tampoco lo hace China. México sí lo ha hecho.

En México, por el estancamiento de la producción y el aumento de la exportación se perdieron 1.5 millones de empleos en el sector agropecuario entre 1994 y 2006. La caída de la producción de maíz corre en paralelo con el aumento de la migración.

Para Estados Unidos el problema que genera la creciente producción de etanol a partir del maíz, es el encarecimiento de forrajes para cerdos y pollos. Pero para México el problema es mucho más complejo, sensible, crucial: el maíz es alimento básico de 50% más pobre de la población.

Eso no lo resolverá el mercado, se requieren políticas agropecuarias acordes con nuestra realidad, desigualdad, diversidad climática, diversidad agrícola, cultura y patrones alimenticios. Y para diseñar esas políticas habrá que tener en cuenta que en México no hay sólo maíz blanco y amarillo. Hay una enorme variedad, más de 59 especies y por lo menos 15 microambientes distintos para cultivar maíz.

Las políticas agropecuarias no pueden seguir los patrones de Estados Unidos. El mercado no sirve para sostener la autosuficiencia alimentaria y garantizar el consumo popular, no podemos quedar atrapados en la dicotomía maíz y etanol.

* Periodista, antropóloga social y analista de temas internacionales



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