Todo estaba listo. El presidente de la Corte, Guillermo Ortiz Mayagoitia, tenía la palabra. Su voto podía decidir si el máximo tribunal investigaba el caso Atenco o si se registraba un empate de cinco contra cinco en la votación.Pero él tenía dudas. No había decidido qué postura tomar. Pidió tiempo para reflexionar durante el fin de semana y retomar el caso el martes próximo, justo el día en que se espera que se reincorpore el ministro Mariano Azuela, quien está de vacaciones.
Para ese día es muy probable que el voto que decida de qué lado de la balanza se inclina la justicia en la Corte ya no sea el de Ortiz, sino el de Azuela.
Y la tendencia de los votos de Ortiz y de Azuela dice que ambos son renuentes a que la Corte ejerza la facultad que le otorga la Constitución en su artículo 97 para investigar violaciones graves a las garantíasindividuales.
La sesión inició en medio de una tensa calma y de una discreta vigilancia de parte de elementos de la Policía Federal Preventiva (PFP), la misma que ha sido señalada como una de las responsables de incurrir en diversas violaciones en Atenco, y la misma que premió económicamente a sus policías por participar en el operativo en dicha población.
A las 11:00 horas no habían llegado los manifestantes. Las butacas de la Corte se llenaron de estudiantes y de personal de la Corte. La sesión dio inicio. El ministro Sergio Aguirre Anguiano propuso no investigar el caso Atenco, porque consideró que no era necesario que la Corte interviniera, dado que las denuncias de violaciones a diversos derechos ya habían sido o estaban siendo investigadas por las autoridades correspondientes.
Pero también lo hizo porque llegó a la conclusión de que ya se había restablecido la paz social en ese municipio del estado de México y en caso de que la Corte investigara se podrían exacerbar los ánimos.
Mientras hablaba, las puertas de la Corte se cerraron por el arribo de manifestantes de Atenco, que gritaban consignas y lanzaban cohetones en la calle.
La propuesta de Aguirre recibió el apoyo de los ministros Sergio Valls, Margarita Luna y José de Jesús Gudiño, pero sólo por lo que se refiere al primer punto. En total sumaban cuatro votos.
La confrontación directa se dio con el ministro Genaro Góngora Pimentel, quien hizo suya la petición de los pobladores de Atenco.
Góngora fijó su postura. Ignorar, dijo, la golpizas que le propinaron los policías a los pobladores de Atenco, así como las irrupciones a sus casas, sin órdenes judiciales de por medio, de las que todos fueron testigos a través de la televisión, y no sancionar a los responsables "es impunidad y no otra cosa".