WASHINGTON.- Las empresas petroleras estatales como Pemex enfrentan el reto de obtener recursos para inversión y exploración y eso podría llevarlas a arreglos con empresas privadas, opinó John D. Negroponte al comparecer ante el Comité de Relaciones Exteriores para su confirmación como secretario de Estado adjunto.
Negroponte no mencionó expresamente a Pemex pero sí subrayó que el acceso a fuentes de energía es cada vez más importante y en especial para empresas privadas interesadas en exploración y explotación, "porque deben negociar con corporaciones de propiedad estatal que frecuentemente... no desean permitir contratos de explotación a inversiones privadas".
Pero Negroponte, un veterano diplomático y hasta hace poco director de la Agencia Central de Inteligencia (espionaje) del gobierno estadounidense, hizo notar que en países como México las empresas petroleras estatales "también confrontan un desafío que es de qué manera, cómo una empresa petrolera estatal puede movilizar suficiente inversión para hacer la necesaria exploración y explotación".
"Más temprano que tarde, algunas de estas empresas petroleras estatales en el mundo van a tener que confrontar la realidad de que la inversión de inversionistas (sic) del mundo puede ser un factor muy, muy útil, para ayudarles a incrementar la producción" , destacó.
De acuerdo con el gobierno estadounidense, 75% de las reservas de petróleo y gas natural están bajo control de empresas estatales, lo que en opinión de Negroponte hace el acceso más problemático para las empresas productoras privadas estadounidenses.
Estados Unidos importa tanto como 70% de sus necesidades petroleras, y considera que esa dependencia es su "talón de Aquiles".
Según el Departamento de Energía estadounidense, los principales proveedores de petróleo para Estados Unidos son Canadá (2.06 millones de barriles diarios), México (1.46 mb/d), Arabia Saudita (1.44 mb/d), Venezuela (1.06 mb/d) y Nigeria (0.91 mb/d).
En su último mensaje sobre el estado de la Unión, George W. Bush anunció un proyecto para reducir el consumo de petróleo y de sustitución por otros combustibles, incluso etanol, fabricado a partir de maíz y otros granos, que ahora llevan al gobierno estadounidense a buscar la creación de una alianza para producción con países como Brasil, Colombia, República Dominicana y Guatemala.