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Acapulco-Zihuatanejo "corredor de la muerte"

En la Costa Grande van 37 atentados contra policías; 24 uniformados murieron. La población ha sido testigo de la lucha entre los cárteles de Sinaloa y del Golfo
Viernes 26 de enero de 2007 FRANCISCO GÓMEZ/ENVIADO | El Universal

ACAPULCO, Gro.- Los cerca de 300 kilómetros de carretera que separan a Acapulco del también complejo turístico de Ixtapa-Zihuatanejo se convirtieron en los últimos 12 meses en un corredor de la muerte y narcoviolencia. Hay de todo, de todo lo malo.

En un año hubo más de 200 ejecuciones, 11 decapitaciones, ataques en los que se lanzaron 35 granadas, alrededor de 40 atentados contra policías -24 murieron-, además de las desapariciones o "levantones", pero sobre todo hay una población atemorizada tanto en Acapulco como en los ocho municipios que abarca la llamada Costa Grande.

Por eso esta zona, la de mayor infraestructura y de mayor producción de riqueza por el turismo y sus recursos, es una de las más vigiladas en el Operativo Conjunto Guerrero.

De la necesidad de frenar la narcoviolencia hablan las ejecuciones cometidas en ese corredor, 134 en Acapulco y 79 en el resto de la zona. Esas muertes representan más de 50% de 360 de ese tipo ocurridas en todo el último año en Guerrero.

Como toda la geografía del estado, en esta región que comprende después de Acapulco a los municipios de Atoyac de Álvarez, Benito Juárez, Coahuayutla de José María Izazaga, Coyuca de Benítez, Teniente José Azueta, Unión de Isidoro Montes de Oca, Petatlán y Tecpan de Galeana, su accidentada geografía de montañas, escarpadas serranías y profundos barrancos, resulta ideal para que los grupos de sicarios se pierdan en la inmensidad de la sierra o en Acapulco y Zihuatanejo.

La delincuencia no descansó. En este corredor de la muerte y de la narcoviolencia -de acuerdo con informes de la Procuraduría de Justicia del estado- se cometió un "evento de violencia" por día durante los últimos doce meses.

De Acapulco a Zihuatanejo, la población fue víctima y fiel testigo de la lucha que entablaron los integrantes de los cárteles de Sinaloa y del Golfo, en su afán de apoderarse del control de esta zona que además cuenta un extenso número de playas ideales para descargar la droga.

La gente está incrédula con el Operativo Conjunto Guerrero. Prefiere no hablar; teme que dentro de unos meses éste sólo sea un recuerdo y vuelva la violencia. Están atemorizados por el grado de impunidad con que actuaron en los últimos meses narcotraficantes y sicarios.

A lo largo de esta franja, en cuya exuberante vegetación tropical ha florecido el narcomenudeo, la población comienza a percibir en esta actividad el detonante de la violencia. El mercado de consumo va en aumento en las principales ciudades del corredor, como lo son Acapulco, Coyuca de Benítez, Tecpan de Galeana, Zihuatanejo y Petatlán, por lo cual no es raro que la mayoría de los eventos de violencia registrados por la Procuraduría estatal, sean precisamente en esos lugares.

Aquí ni los policías se salvan de las agresiones. A lo largo de toda esta zona murieron 24, en un total de 37 atentados cometidos en su contra por el narcotráfico. El caso más paradigmático fue la agresión contra las instalaciones de la Unidad Mixta de Atención al Narcomenudeo (UMAN) en Tecpan de Galeana.

El 24 de agosto, apenas 24 horas después de ser inauguradas, las instalaciones de la UMAN fueron atacadas por un comando armado que disparó contra el edificio en más de 70 ocasiones con rifles AK-47, conocidos como "cuerno de chivo". Hasta una camioneta de la policía preventiva recibió 12 impactos, pero no hubo bajas, según la averiguación previa AP/PGR/TEC/01/2006.

Y si ese fue el recibimiento para el inicio de las acciones antidrogas, la gente de toda esta región igual presenció como los grupos de sicarios cuentan con armamento de todo tipo. En los ataques entre ellos, o bien en las agresiones contra policías lanzaron, sólo en esta zona, 35 de las 40 granadas que fueron empleadas en este tipo de enfrentamientos.

De acuerdo con cifras oficiales, 17 de los artefactos explosivos fueron tirados en Acapulco y 18 más a lo largo de la Costa Grande. Todos son de origen estadounidense, aunque 14 de las granadas no estallaron.

Por todo ello no resulta improvisado que este corredor de la muerte sea severamente vigilado por el Ejército. A lo largo de la carretera que conduce de Acapulco a Zihuatanejo, vehículos artillados y grupos de soldados se mantienen en alerta permanente, ya sea en retenes móviles o en convoy.



 

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