El embajador de Colombia en México Luis Camilo Osorio Isaza consideró que luego de los operativos contra el crimen organizado y las extradiciones hechos por el gobierno de Felipe Calderón ningún narcotraficante puede sentirse tranquilo y seguro en territorio mexicano.
En conferencia de prensa el diplomático aseguró que Colombia es un laboratorio que puede ser útil para las decisiones que tome el gobierno mexicano en el combate contra el crimen organizado.
El ex fiscal general de la Nación en Colombia entre 2001-2005 consideró también que el Estado debe combatir con toda la fuerza al narcotráfico porque "ahí no se puede ir con baños de aguas tibias".
En el combate a la criminalidad, dijo Luis Camilo Osorio, no se puede dejar abierto ningún flanco y tampoco hay duda de que la guerra debe ser contundente y se está ganado.
Por ello, el embajador colombiano dijo que en esta lucha contra el narcotráfico no debe aterrar el auxilio que prestan los militares a la policía, "si esa es la dimensión que se calcula puede para combatir el problema deben utilizarse como instrumento de Estado".
Subrayó la importancia de la visita que este jueves el procurador de la República, Eduardo Medina-Mora, y el secretario de Seguridad Pública federal, Genaro García Luna, inician a Colombia, para entrevistarse con altos funcionarios encargados de la seguridad en ese país e intercambiar experiencias sobre el combate al crimen organizado.
Los funcionarios mexicanos permanecerán jueves y viernes en Bogotá, donde se conversarán con el presidente Alvaro Uribe, con los ministros de Justicia, de Defensa, el fiscal general y el presidente de la Corte Suprema. Posteriormente viajarán a Medellín.
El diplomático adelantó que las autoridades mexicanas y de su país renovarán el convenio de cooperación judicial para actualizarlo y reforzar la áreas de colaboración a fin de crear sinergias y coincidencias con otros países del Pacífico los que, dijo, se han convertido una ruta para el trasladado de drogas principalmente hacia Estados Unidos.
El diplomático comentó que la extradición de delincuentes, sobre todo a Estados Unidos, principal país consumidor de drogas, no es la mejor manera de aplicar la justicia en un Estado, pero coincidió en que en un mundo globalizado y de responsabilidad internacional este mecanismo forma solo una parte del combate a este flagelo porque "si hay algo a lo que los narcotraficantes temen es precisamente a ser trasladados a la Unión Americana".