Cuando el senador perredista René Arce Islas fue delegado en Iztapalapa y recibió el apoyo del Ejército, lo criticaron sus propios compañeros; ahora dice que el tiempo le dio la razón y califica de "valiente" la decisión del gobierno del presidente Felipe Calderón de emplear a militares para darle seguridad a la población y combatir el crimen organizado.Secretario de la Comisión de Seguridad Pública en el Senado y uno de los líderes de la corriente Nueva Izquierda en el PRD, considera acertada esa medida siempre y cuando responda a una estrategia integral, para que los delincuentes no evadan la acción con simplemente irse del lugar donde se realiza el operativo militar.
También le parece que en este esfuerzo deben participar todos los sectores sociales, políticos, civiles, religiosos y académicos para fortalecer la cultura de la legalidad (cursos, conferencias, prevención del delito y las adicciones) en el país y proteger a jueces y ministerios públicos.
Además, habla de cuidar a los militares, para que su intervención únicamente sea temporal y no exponerlos a la tentación del dinero del narcotráfico ni al riesgo de caer en la trampa de aquellos que quieren ver a los soldados violar derechos humanos.
Por esos riesgos, el senador perredista juzga que el gobierno de Felipe Calderón ha tomado una decisión valiente.
Recuerda que como delegado en Iztapalapa (2000-2003), en su propio partido lo enjuiciaron por pedir y recibir ayuda militar, pero que finalmente entendieron que la medida había sido atinada para darle un servicio social a la gente con médicos, odontólogos, enfermeras, reparación de electrodomésticos, carpinteros, albañiles, plomeros, electricistas, pintores y peluqueros.
Una acción, admite, que en el fondo tenía el fin de inhibir a la delincuencia en zonas donde ninguna policía se atrevía a meter.
Si hoy fuera el jefe de Gobierno en el DF, René Arce dice que no vacilaría en solicitar la colaboración del Ejército.
Obviamente para el servicio social, pero el asunto era mandarlos a donde nadie entraba. Cuando el Ejército entró al Peñón Viejo, traficantes de droga y los que se robaban y desmantelaban camiones, salieron huyendo.
Fue una crítica que me hicieron desde mi partido. Incluso me enjuiciaron en mi partido. Les dije que la ley de que el Ejército ayudara la había hecho Lázaro Cárdenas.
Sí y les contestaba que iba a echar mano de todos los recursos que hubiera a mi alcance para ofrecerles a los ciudadanos lo que un gobernante debe ofrecer: servicio social y seguridad.
Totalmente satisfecho e hice un reconocimiento público al Ejército y hasta la fecha Iztapalapa le está agradecido al Ejército. Debo decirle que hice una encuesta y 98% de los ciudadanos estaba agradecido y contento de que se hubiera tomado esa decisión.
Fue muy bueno. Hicimos un balance y había disminuido al final de nuestro ejercicio, más de 30% de la delincuencia.
Disminuyó pero también debo reconocer que fue temporal, después nuevamente regresó. Como delegado no tenía facultades jurídicas para ir más allá de lo planteado.
Estaría de acuerdo como parte de un programa integral, no como un asunto de militarización.