El mensaje que se halló junto al cadáver fue claro: "Balazo por año".
El 20 de septiembre de 1987, el juez Pedro Villafuerte fue ejecutado de 33 tiros, uno por cada año de los que sentenció a prisión al narcotraficante Pedro Díaz Parada, quien logró escapar de la cárcel y convertirse en el líder de uno de los siete cárteles de la droga que operan en México, y quien la noche del martes fue detenido en Oaxaca, su centro de operaciones.
La captura de este capo, equiparado por la Procuraduría General de la República con otros líderes como Joaquín El Chapo Guzmán, del cártel de Sinaloa, representa la primera detención de esta administración de un capo de este nivel; sin embargo, este hombre de 56 años, padre de siete hijos, aseguró dedicarse sólo a la agricultura, a sus huertas de aguacate, maíz y frijol.
Esta aprehensión termina con una carrera criminal de más de tres décadas, en las que Díaz Parada logró consolidar el cártel que lleva su nombre, y que se expandió a siete estados del país, no sin acumular un expediente delictivo que incluye la evasión de dos prisiones y homicidios como el del juez Villafuerte, además de las operaciones de tráfico de drogas en México y los Estados Unidos.
Detención y cateo
Justo después de 15 años de haberse evadido de un reclusorio capitalino (17 de enero de 1992), la PGR confirmó que en la ciudad de Oaxaca, militares y agentes federales capturaron a Díaz Parada, quien fue trasladado al DF, donde es interrogado por los cargos que enfrenta por delitos contra la salud y delincuencia organizada.
El capo, quien también se identificaba como Miguel Martínez Díaz, circulaba en una camioneta cuando fue asegurado por las fuerzas federales en poder de dos armas cortas, un rifle AR-15 y 20 bolsas con mariguana.
Tras la detención, un juez federal concedió una orden de cateo que se ejecutó ayer en un finca de su propiedad, conocida como La Providencia, en el kilómetro 10 de la carretera Oaxaca-Tule, donde hasta el momento se han decomisado seis armas.
Será hasta el fin de semana cuando se defina la situación jurídica del presunto narcotraficante, quien de acuerdo con informes de la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO), es considerado el principal introductor de drogas en el sureste del país, a través de la frontera de México con Guatemala, con nexos con traficantes de Houston, Texas, en los Estados Unidos.
Díaz Parada actualmente tenía sus principales células en las poblaciones de Santa María Zoquitlán, Oaxaca y Arriaga, Chiapas, desde donde controlaba las operaciones de su cártel en Chihuahua, Durango, Tamaulipas, Veracruz y el Distrito Federal.
Sus actividades derivaron en una investigación en marzo de 1977. Fue hasta el 24 de abril de 1985 cuando fue detenido y recluido en el penal de Santa María Ixcotel, Oaxaca. Ahí, el juez Pedro Villafuerte lo condenó a 33 años de cárcel. Díaz Parada escuchó la sentencia, y dijo al juzgador: "Yo me voy a ir y tú te vas a morir".
El narcotraficante logró fugarse; meses después de su advertencia, que al parecer cumplió. De nada valió que Villafuerte fuera reubicado a Morelos, pues los sicarios que presuntamente envió Díaz Parada lo acribillaron en Cuernavaca.