TLACOLULA, OAX.- Con testimonios de detenidos el 25 de noviembre y reportes de distintas organizaciones no gubernamentales nacionales e internacionales se han documentado presuntas violaciones a los derechos humanos de oaxaqueños arrestados en la capital del estado.La mayoría de personas sostiene que nunca participó en acciones violentas atribuidas a la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO), como la quema de edificios públicos, secuestros o asalto, y afirma que su detención fue circunstancial.
EL UNIVERSAL consultó 110 testimonios de personas detenidas, obtenidos por diversas ONG, y recabó algunos más dentro del penal de Tlacolula y en las instalaciones del Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca (IAGO) que dirige el pintor Francisco Toledo.
En todos los casos las personas detenidas acusan que fueron torturadas, golpeadas, muchas de las mujeres tocadas con toletes en genitales, amenazados con ser asesinados o desaparecidos.
"Nos detuvieron a mi mamá y a mí cuando juntábamos latas por el corredor turístico de San Domingo; mi madre es una anciana y aun así nos pegaron hasta que me desmayé, desperté en una camioneta con las manos sujetas con un listón de plástico... nos pasearon como dos horas antes de ir a Tlacolula.
"En la carretera uno de los policías se acercó y comenzó a brincar sobre mí, me tocó los pechos y desabrochó el pantalón, me los bajó y metió su tolete y lo frotó hasta sangrarme, mi madre sólo veía y lloraba, después de un rato avanzamos y nos ingresaron a Tlacolula.
"Ya era de madrugada, las dos de la mañana cuando vi mi reloj. Nos desnudaron y unas mujeres nos revisaron, una se puso guantes cuando se dio cuenta que sangraba, me dio la vuelta y metió sus dedos en mi vagina, luego no dijo nada, me vestí y pase a declarar".
Así narra ante una cámara una muchacha de 23 años que dice llamarse Laura Gutiérrez Hernández. La liberaron el pasado 23 de diciembre, en la víspera de Navidad, usa ropa sencilla, de la que se puede comprar en el tianguis.
Afirma que se dedica a la recolección de aluminio para reciclaje.
Así pues, aquí se presentan algunos de los testimonios, que dan cuenta de las detenciones aparentemente arbitrarias:
Una mujer de Santa María Xapani narra así su detención:
"Fue a dos cuadras del Zócalo, cuando iba a la central de autobuses de segunda clase; quería conseguir un boleto para Juchitán... me robaron mis cosas, traía una mochila negra con cosas personales, pero eran más de 100 policías.
"Nos dieron varios golpes, pero no fue de gravedad; en el traslado hacia al reclusorio femenil de Tlacolula nos iban pateando y pisando, nos llevaban boca bajo unos sobre otros, escupiéndonos y golpeándonos. Fui víctima de maltrato sexual, pues los de la PFP nos agarraban las nalgas y nos decían muchas cosas.
"Después de la detención nos llevaron al reclusorio femenil de Tlacolula en donde nos encerraron en unas celdas sin agua y sin cobijas, fue ahí mismo donde nos tomaron la declaración el Ministerio Público en presencia de los abogados de oficio, sin permitirnos comunicarnos con nuestras familiares y al día siguiente nos llevaron a Nayarit esposados de las manos y los pies".
En la puerta del penal de Tlacolula está Mariela García Salinas, tiene 24 años, espera a Juan Carlos Luis Mendoza, se iban a casar el 6 de enero:
"Él llegó de Mexicali para pedir mi mano, ese día fuimos a comprar un pantalón al centro, pero estaba todo cerrado. Cruzamos por la Alameda para tomar el camión que nos llevara a Santa Rosa Buenavista.
"Cuando estábamos por Santo Domingo la gente empezó a correr, nosotros hicimos lo mismo pero nos separamos, no lo volví a ver, lo agarraron y se lo llevaron a Nayarit; apenas regresó el 21 de diciembre".
Trae en la mano el boleto de avión que muestra que Juan Carlos llegó a Oaxaca el 1 de noviembre, dos años después de conocerla en una Guelaguetza. Por la tarde Mariela logró ver al muchacho.
Porfirio Domínguez había trabajado todo el día. Se hacía tarde y salió corriendo al centro de Oaxaca. Estacionó su carro por Santo Domingo, entró a una papelería y cuando salió un grupo de policías federales lo tundió a toletazos.
En medio de la confusión un elemento de la PFP le dio un golpe que lo desmayó durante dos horas. El arquitecto de 42 años llevaba un portaplanos que fue confundido con una supuesta bazuca. Lo golpearon brutalmente.
Se lo llevaron a Tlacolula. Estuvo dos días sin recibir atención médica , sin alimentos e incomunicado. Por la noche declaró. No se lo llevaron al penal del Rincón, en Nayarit, estaba muy grave.
El 30 de noviembre le dictaron auto de formal prisión por incendio y robo, 15 días después lo dejaron ir, igual, sin explicaciones.
Muchos de los detenidos dicen que no saben leer ni escribir, otros apenas pueden y los que saben, y evidencian un perfil politizado, pero rechazan ser parte de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca.
Uno de los casos que destaca es el de las hermanas Romualda Lourdes y Socorro Antonia Soriano Sanjuan, una de 51 y la otra de 47 años de edad. Archivistas. Fueron detenidas cerca del hotel Fortín Plaza.
Lourdes, jefa de archivo, cita:
"Iba a consulta urgente al Seguro Social porque soy hipertensa, me acompañaba Socorro Antonia, mi hermana, pero no llegué al doctor".
Su hermana, bibliotecaria, dice que esperaban el camión cuando pasó gente corriendo y luego simplemente las detuvieron. A golpes se las llevaron.
Y así se desprenden narraciones de todos los testimonios.
Algunos dan detalles de hora y lugar, otros sólo piden que les avisen a familiares que han sido detenidos y llevados lejos de casa.