¿Qué pasaba por la mente de un pederasta -considerado así por la PGR- cuando estaba en compañía de menores de edad? Los veía inferiores. Le gustaba protegerlos, dominarlos y ejercer poder sobre ellos. Bañarse con una niña, tocarla, acostarse con ella en su cama era como un juego que no consideraba malo. Porque Jean Touma Hanna Succar Kuri es un hombre que siempre sentía compasión por los niños y las mujeres indefensas.
Las niñas que se dijeron ultrajadas por este individuo de origen libanés, de 61 años de edad, lo conocían como Johny, un empresario que afirma haberse hecho rico gracias a sus buenas relaciones políticas. Ahora se sabe que Succar también es el confeso admirador de un holandés asesino serial de lesbianas, disfrazado de poderoso hotelero.
Los días 5 y 6 de septiembre pasados, el perito en sicología de la Procuraduría General de la República (PGR) Sandro Suárez Pérez visitó la cárcel de Chetumal, Quintana Roo, para conocer a quien está acusado de pornografía infantil y paidofilia. EL UNIVERSAL tuvo acceso a las conclusiones del especialista.
El sicólogo aplicó diversos exámenes y le hizo una larga entrevista para explorar sus antecedentes familiares, intelectuales y sexuales. El perito de la PGR encontró a una persona con una capacidad intelectual correspondiente al nivel superior al término normal, es decir, un individuo con una capacidad intelectual sumamente elevada que usa habitualmente un lenguaje altisonante y que denotaba nerviosismo y desánimo cuando se le preguntaba sus puntos de vista sobre los testimonios de varias menores que lo acusaron de videograbarlas, mientras sostenían relaciones sexuales con hombres o con mujeres.
Las pruebas también descubrieron que Johny proviene de un núcleo familiar donde el establecimiento de normas y valores no fue del todo adecuado, debido a la introyección de ideas machistas y tradicionalistas. Se encontró la gran cercanía que siente Succar por su madre, no así con su padre, cuya relación es descrita como "fría, distante y un tanto hostil", lo cual le ocasionó al ahora interno del Centro Federal de Readaptación Social número 1, fuertes carencias afectivas. De modo que cuando Johny siente que sus deseos no son cubiertos de la manera que él espera, "se frustra, enoja y reacciona agresivamente".
Simpatía por un asesino
"En una ocasión descubrí a Perla teniendo relaciones sexuales con Rosy (se omiten los nombres reales) y ahí descubrí lo que era el lesbianismo... antes a mí no me gustaba, me daba asco... yo admiraba a un asesino en serie de Amsterdam que mataba lesbianas, pero ese día que las vi no se qué me pasó. Perla es lesbiana, le gustan las mujeres... bueno, ¿quién no hace pendejadas en un cuarto oscuro?"
Así narra Succar Kuri un detalle que le llamó sobremanera la atención de su amada Perla, la chica con la que empezó a tener relaciones sexuales cuando ella tenía 13 años, a quien pagó caros colegios, le dio dinero y le construyó una casa.
"No se qué me atrajo de ella, si sus defectos son más grandes que sus virtudes; es muy mala leche, es muy fácil para el sexo...cuando la tuve que dejar me sentía muy mal, muy deprimido, le chillé a Kamel (Nacif), le chillé a mi administradora, le chillé a la gente del hotel; dos años le chillé: no me la podía quitar de la mente. Yo creo que por eso me dio el infarto".
Confesión grabada
Perla es la joven que se las ingenió para pagar a Succar con la misma moneda. Ella grabó en video una conversación que fue clave para detectar las supuestas actividades ilícitas del originario de Becharré, Líbano. Ella lo citó en un restaurante de Cancún y lo hizo hablar y hablar.
Entre otras confesiones, Succar reconoce que es un mujeriego, que le gustan las niñas y que Perla debía "traerle más niñas", si en verdad lo quería.
-Tú sabes que esto -acostarse con niñas- es mi vicio, es mi pendejada y sé que es un delito y está prohibido, pero esto es más fácil, pues una niña chiquita no tiene defensa, la convences rápido y te la coges.
De acuerdo con los testimonios que se han ido sumando al expediente, muchos niños y niñas de Cancún, quizá cientos, fueron filmados y fotografiados mientras eran forzados a tener sexo.
La táctica de Succar, de acuerdo con el expediente, era acercárseles a los menores amablemente, los invitaba a comer o les compraba ropa. Después les daba dinero y los invitaba a los condominios Solymar de Cancún, a ver películas o acudir a fiestas. Ya hechizados por el dinero y el buen trato, los menores sucumbían a sus deseos y luego les era difícil salir de ese círculo, pues los presionaba sicológicamente para que no dijeran nada a sus padres.
El dicatamen: trastornado
El sicólogo Sandro Suárez Pérez entregó los resultados de su dictamen al juez segundo de Distrito Alfonso Gabriel García Lanz con fecha 18 de septiembre de 2006. El dictamen es contundente:
"Se encontraron en el señor Jean Succar Kuri características de la personalidad que investigadores internacionales asocian con personas que presentan transtorno sexual y de la identidad sexual, como son las parafilias, en la modalidad de pedofilia".
Suárez Pérez explica que "la característica de la pedofilia supone actividades sexuales con niños prepúberes (generalmente de 13 o menos años de edad). La gente que presenta este transtorno y que utiliza a niños según sus impulsos, puede limitar su actividad simplemente a desnudarlos, a observarlos, a exponerse frente a ellos, a masturbarse en su presencia o acariciarlos y tocarlos suavemente". Otros, sin embargo, llegan a penetrar a los menores y realizan con ellos actos degradantes, como los que al parecer cometió Johny.
Con respecto a las características descritas anteriormente, concluye el especialista, "podemos decir que según consta en el expediente en las diferentes declaraciones de los menores hubo actividades de tipo sexual -de parte de Succar- con menores de edad, cuando el ahora procesado contaba ya con 55 años. Asimismo, se puede apreciar que el ahora procesado hacía frecuentes regalos, pago de colegiaturas, ayuda a la familia, compra de celulares...". Todo a cambio de su silencio. Todo a cambio de poderlos videograbar mientras eran obligados a sostener relaciones sexuales.
Graves consecuencias
La supuesta red de pornografía infantil de Succar fue descubierta por las autoridades mexicanas en noviembre de 2001. En ese entonces, Perla decidió testificar acerca de los abusos sexuales a los que ella y otras niñas y niños habrían sido sometidos durante varios años.
Cuando la policía iba por Succar, una filtración le permitió salir del país rumbo a Estados Unidos, país que también le otorgó la nacionalidad. Sin embargo, poco tiempo después fue detenido en Arizona por agentes federales. México obtuvo la extradición y primero fue encarcelado en Quintana Roo, pero debido a que se descubrió que con dinero había conformado una red de apoyo con los otros presos, las autoridades locales pidieron que fuera trasladado a un penal de máxima seguridad.
Además de Perla, otros menores acompañados por sus padres y sicólogos acudieron ante la justicia para denunciar los abusos cometidos en su contra.
Sicólogos de la PGR practicaron en su momento exámenes a por lo menos 10 menores de edad que fueron sometidos por Succar. El diagnóstico, que forma parte del voluminoso expediente, destaca las graves consecuencias de los actos de pedofilia:
Por la cabeza de estas niñas, niños y adolescentes, ahora cruzan "el miedo, la culpa o la verguenza, cólera y hostilidad, ataques de ansiedad, insomnio, aislamiento, vulnerabilidad, tendencia a la drogadicción al alcoholismo, desórdenes alimenticios y regresión".