Los recursos que el próximo año ejercerá el gobierno serán iguales a sus ingresos, lo que significa que las finanzas públicas estarán en equilibrio, como lo había anticipado la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).Una de las mayores preocupaciones de los analistas extranjeros y corredurías era un déficit en el presupuesto federal, es decir, que se gastara más de lo que se recaudara, pudiera colocar en riesgo la estabilidad económica al obligar al país a contratar una mayor deuda para enfrentar sus gastos.
"No estoy de acuerdo en descomponer la macroeconomía para corregir la microeconomía", dijo Agustín Carstens, titular de Hacienda en respuesta a la demanda de mayores recursos para la educación, infraestructura, participación para estados y municipios, durante su primera comparecencia ante diputados a principios de diciembre.
De acuerdo con un reporte de la Cámara de Diputados, el gobierno solicitó un monto de hasta 240 mil millones de pesos de endeudamiento interno neto, congruente con el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación, "en el cual se establece un balance equilibrado del sector público presupuestario que resulta en un déficit del gobierno federal de 209 mil millones de pesos y un superávit de los organismos y empresas del sector público por un monto igual".
El sábado, los diputados aprobaron el presupuesto para 2007 que considera un incremento respecto al planteamiento original del gobierno de 82 mil millones de pesos que se destinarán al campo, educación e infraestructura carretera que implica un recorte en las asignaciones planteadas para Pemex, el poder judicial, el Instituto Federal Electoral (IFE) y la Cámara de Senadores.
Incluso la calificadora internacional Fitch Ratings dijo en un reporte distribuido el mes pasado que estaría pendiente del presupuesto para el próximo año, "el cual proveerá el primer signo sobre las metas fiscales de la nueva administración, y reflejará como ésta equilibrará la demanda por mayor gasto social contra la prudencia fiscal".
De hecho la firma internacional estimó que al cierre de 2006 la exposición de la deuda del gobierno federal ante un riesgo cambiario se ubicará en 25% contra 50% de la estimación en 2000.