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Ciudad Neza, viejo territorio punk

´El Podrido´ recuerda su época rockera en las ´tocadas´ de la banda. "No violencia e intercambio", era el lema cuando les interesó la cultura en el tianguis del Chopo. Llegó la realidad: estaban veteranos; hoy son padres
Lunes 04 de diciembre de 2006 ALBERTO SOLÍS | El Universal

Tenis Superfaro -una versión nacional del Converse-; pantalón de mezclilla apretado y lleno de grasa de zapatos marca Oso, que al secarse parecía cuero; las playeras rotas, a veces sin ellas; chamarras de piel con seguros, candado al cuello, el cabello hacia arriba y de colores. Era la indumentaria de los muchachos que solían juntarse afuera de la clínica 75.

Pablo Hernández es hoy un padre de familia dedicado, pero hace 20 años era un pandillero en Ciudad Nezahualcóyotl conocido como El Podrido, miembro de los Mierdas Punk, legendaria banda que en 1983 enrolaba a cientos de integrantes distribuidos por todo el municipio. "Llegábamos a las tocadas y todos se espantaban, le tenían miedo al nombre de Mierdas. El lema que usábamos era ´Todo pa´ delante, nada para atrás´, un código de guerrero donde para sobrevivir tenías que ser pesado. No podías quedarte con el rencor, siempre la venganza".

Las superestrellas del punk rock y La gran estafa rockanrolera, de los Sex Pistols, eran los acetatos que la banda llevaba cuando se dirigían a las tocadas. "Los sonidos eran de charanga -expresa El Podrido con desprecio, el cabello recortado y algunos kilos de más-. Tú les decías que te pusieran los discos y al final se armaba el slam. Tenías que hacer presencia, que las otras pandillas supieran que estábamos ahí".

El espíritu rocker de Ciudad Nezahualodo subió de tono cuando aparecen sonidos como: Carita JC, Sensación, Urgente, Alto Voltaje e Ilusión, que eran una versión de las tocadas de música tropical, donde por altavoces se difunden saludos para los que se apuntan al baile, pero exclusivos para el rock. Jagger, dueño del sonido que llevaba el mismo nombre, extraña las tocadas en Neza, que eran "de rock and roll, incluso en fiestas de 15 años y bodas".

Las fiestas rockanroleras se llevaban a cabo en pistas como La Rumba, El Comité 28, El Consejo, El Cascarón, El Carrusel y El Zopilote Mojado, que no eran más que terrenos baldíos donde los muchachos expresaban su descontento social de las ocho a las 10 de la noche, pues los escasos medios de transporte no permitían que se retrasaran más.

El Gene , propietario del sonido New Wave, que tocó rock durante más de dos décadas, rememora que en las tocadas que se llevaban a cabo en el palacio municipal "llegaron a tocar hasta 10 sonidos en una misma noche. Metíamos hasta 3 ó 4 mil gentes".

El esplendor cultural ´Mierda´

Una noche mientras la banda cotorreaba afuera de la clínica 75, alguien mencionó la existencia del Tianguis Cultural del Chopo, donde se reunían jóvenes que como ellos tenían discrepancias con el sistema. No tuvo que pasar mucho tiempo para que los Mierdas Punk emprendieran la aventura que cambiaría sus vidas.

"Sacamos nuestras mejores garras, todos mugrosotes nos fuimos. En el camino hubo broncas en los camiones, luego nos atoró una patrulla, pero no se llevan a nadie. En el tianguis nos rodearon los PND (Punk Not Death) y los Chuchos Punk; ´somos los Mierdas de Neza´, dijimos...".

No violencia e intercambio, fueron dos ideas que apestaron la cabeza de los Mierdas de regreso a casa; además de un lugar en donde vender. El Podrido menciona con cierto orgullo que a partir de ahí la pandilla se interesó por la cultura y olvidó algunos pleitos; "fue un rollo de cambio, de transformación, ahora controlabas el barrio, pero con seriedad".

"Mujeres embarazadas, homosexuales, ancianos y niños. A la pared. Esto es Radio Neza, la estación marginal". En 1987 una nueva época para la banda se abre paso, cuando la cinta de un audio casete se transforma en un medio de expresión barrial. "Nos reuníamos con los compañeros; éramos pandilleros, pero esos términos se cambiaron. Cada quien traía su guión, invitábamos a amigos, poetas, cantautores; hablábamos de política y rollos sociales".

De cada casete se maquilaban mil copias que eran distribuidas en el Chopo y otros tianguis del DF y Neza. Con la creciente aceptación de los vecinos, el proyecto comenzó a transmitirse con un equipo de sonido, cada sábado cuatro horas, sin permiso y de manera itinerante. "La gente llegaba a poner sus quejas en contra de los regidores a la cabina o nos hablaba por teléfono. Nosotros las canalizábamos con las autoridades en hojas escritas a mano. Pues no teníamos máquina de escribir".

El Colectivo Mierdas Punk hizo circular fanzines en tintas de colores, impresos en papel revolución, desde 1987 a 1995 en una primera época. Títulos como El Águila Subterránea, Urbanicidio, Autopsia, Haz lo que Quieras y Cráneo Viejo, fueron los más famosos; en éstos se difundía información sobre drogas, sexualidad, el sida y la vida en el barrio.

Algunos viejos enemigos de la pandilla aceptaron el cambio como tregua, mientras que otros seguían pensando en la revancha. El fenómeno tuvo una regresión el 16 de septiembre de 1989, cuando parte de la banda fue encarcelada en uno de los últimos enfrentamientos memorables que tendrían. El Podrido recrea los hechos conocidos como El Perlazo:

"En la Benito Juárez había unos chavos que a cada rato eran agredidos por una banda que se llamaba Los Patanes. La pandilla se fue recio, éramos como 300, de repente llega la tira; los novatos se ciscaron, los veteranos sabíamos que eso era ley fuga. Agarraron a 10 y les hicieron que dijeran dónde vivían los demás; detuvieron a uno por uno, 60 en total. Los retratan y dicen: ´Estos son los Mierdas de Neza, ya los tenemos presos´, pero los pesados estábamos afuera y la banda seguía funcionando".

El hartazgo

Los Mierdas Punk fueron protagonistas de tres documentales: Sábado de Mierda de Gregorio Rocha, con guión del Colectivo Mierdas Punk; Nadie es inocente, de Sarah Minter, largometraje de 57 minutos, y La neta no hay futuro, de Andrea Gentile, proyecto que ganó la Danzante de Plata en el 17 Festival Internacional de Films Cortos en Huesca España.

En Ciudad Neza el movimiento punk se vivió hasta que en las pistas de baile; las maquinarias pesadas comenzaron a danzar al ritmo del martillo y el cincel, el rap de las unidades habitacionales; las tocadas desaparecen paulatinamente mientras que la creciente influencia fronteriza de norte convierte al cholo en una identidad numerosa y prolífica establecida en uno de los puntos más grafiteados del planeta. El territorio de Nezayork.

Pese a tener un currículum pandilleril destacado, El Podrido afirma que "Neza se vuelve cada vez más violenta; anteriormente las peleas entre pandillas eran con cadenas, piedras y tubazos. Ahora es con pistolas. La vida nocturna tiene más índice de mortandad juvenil".

Amigos muertos, otros que se fueron a Estados Unidos, se casaron o están presos. El Podrido termina la historia mientras revisa algunas fotos viejas. "Cuando regresaron los que se habían ido al gabacho, querían que fuéramos cholos y nos empezamos a tatuar. De repente llegó la realidad y ya ni cholos ni punks: estábamos veteranos. Los Mierdas Punk tuvimos una época fugaz y pesada. Fuimos ejemplo de organización colectiva".



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