OAXACA, Oax.- Flavio Sosa Villavicencio cortó su barba, ocultó su melena bajo una gorra y cubrió su rostro con una bufanda mientras cambiaba varias veces de vehículo durante su escape de la capital oaxaqueña hacia la ciudad de México, junto con los demás miembros de la dirigencia de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO).En una casa de seguridad, ya en el Distrito Federal, Sosa suelta: "¡No estamos en las sombras. Venimos a promover desde aquí la solidaridad nacional e internacional hacia el movimiento y a denunciar la cacería salvaje en contra de los compañeros de la APPO!".
Hoy, cuando Calderón asuma la Presidencia de la República, harán una aparición pública.
A Flavio Sosa, Zenén Bravo, Erangelio Mendoza, Jesús López, María del Carmen López Vázquez, Felipe Canseco Ruiz y Marcelino Coache les tomó casi 19 horas llegar a la capital del país desde que salieron la tarde del miércoles de la iglesia de Nuestra Señora de los Pobres, en la colonia Reforma de la ciudad de Oaxaca.
La ruta de escape los llevó primero por colonias paupérrimas de la capital oaxaqueña, y luego por brechas, terracerías, sembradíos, montes y hasta panteones que les permitieron librar los retenes de la Policía Federal Preventiva (PFP) y su probable detención.
El plan de escape fue cuidadosamente preparado y ejecutado con precisión. Las medidas de seguridad se extremaron a tal punto que sólo una vez se detuvo el convoy para que orinaran. No habían comido. Erangelio y Zenén tomaron apenas un bocadillo.
El plan de traslado se cumplió en varias etapas. La primera fue sacar a los miembros de la APPO de la iglesia de los Pobres sin ser detectados, antes de las 18:00 horas del martes. Para ello, había que esquivar a los medios de comunicación. Se pidió a los reporteros salir del lugar, donde cubrían un foro sobre temas indígenas. Se convocó incluso a una conferencia de prensa a realizarse a las 18:00 horas del martes, que se cancelaría. En realidad, la dirigencia de la APPO ya no estaba en el lugar.
Antes habían salido en grupos, esquivando los constantes patrullajes de la PFP y de la Policía Ministerial alrededor del conjunto del templo y sus anexos. Ninguno fue detenido. Una vez reunidos en una casa de seguridad, esperaron media hora antes de abordar vehículos para salir.
Salieron en forma espaciada, pero la comunicación no se interrumpiría nunca. A través de celulares hablaban muy breve y siempre en clave. Tan sólo abandonar la capital del estado les tomó cinco horas. Se internaron en varios poblados donde cambiaron de vehículos. También recibieron apoyo discreto de lugareños que sirvieron de guías y gracias a ellos transitaron por veredas, terracerías, montes y sembradíos sin ser detectados hasta llegar a otro poblado, donde otro guía los llevaría.
Así transcurrieron poco más de 19 horas hasta que llegaron a la ciudad de México. Vía telefónica, Sosa declaró a este diario: "Estamos preocupados por la situación en Oaxaca porque continúa la cacería salvaje contra miembros de la APPO". Pero aclaró que la cúpula de ese movimiento "no estamos en las sombras".
Pidió también aclarar lo publicado ayer: "Yo nunca he trabajado en el gobierno de Ulises Ruiz. Nunca".
Mientras tanto, en la capital oaxaqueña continuaron ayer los patrullajes y las detenciones por parte de la Procuraduría estatal de presuntos responsables de los destrozos causados el 25 de noviembre. En la colonia Independencia, en la escuela primaria, hubo un enfrentamiento entre maestros y policías que intentaron llevarse a dos mentores.
En tanto, organismos de defensa de los derechos humanos y familiares de los detenidos exigieron a los gobiernos federal y estatal revisar cuidadosamente los casos de los detenidos en el penal federal de Nayarit, pues muchos de ellos son personas que fueron levantadas por la policía injustificadamente.
Arturo Calvo, del Centro Diocesano de Justicia y Paz de la Arquidiócesis de Oaxaca, dio a conocer por ejemplo seis casos que, dijo, están totalmente verificados que son víctimas inocentes y que nunca participaron en los enfrentamientos de la APPO y la PFP.
Se trata de Juan Martínez, Gabriel Luis Barreda, José Luis Ramírez Morales, Guidir Cervantes Ventura y las hermanas Socorro Antonia y Romualda Lourdes Soriano San Juan.
Por la noche, la procuradora general de Justicia del Estado, Lizbeth Caña Cabeza, dijo desconocer si Flavio Sosa se encuentra prófugo.
Sin embargo, admitió que el dirigente de la APPO tiene el derecho constitucional de ampararse. También dijo desconocer si existe algún cargo por un delito grave en contra del dirigente.
En conferencia de prensa nocturna señaló que del sábado 25 a la fecha han sido detenidas 171 personas de las cuales 141 han sido consignadas por incendio de edificios, casas particulares y vandalismo. Además, señaló que cuatro extranjeros fueron detenidos en flagrancia el pasado fin de semana, pero simplemente serán deportados a su país.