La mayoría de los mexicanos (68%) desaprueba la forma como el presidente Fox manejó el conflicto en Oaxaca. También desaprueban la forma como manejó el combate a la delincuencia (65%), el problema del desempleo (63%), la relación con Estados Unidos (55%), la relación con el Congreso (53%), la economía del país (48%) y, en general, todas las acciones de gobierno evaluadas en la encuesta realizada en vivienda a mil habitantes de toda la República mexicana con credencial de elector.Quienes consideran que no ha demostrado capacidad para resolver los problemas del país son más que los que consideran que sí demostró capacidad y son 5% más que hace tres meses.
También son más numerosos (48%) quienes consideran que el liderazgo del presidente Fox ha sido débil frente a los que consideran que ha sido fuerte (47%) y aumentaron respecto al mes de agosto.
Sin embargo, a pesar de todo lo anterior, 52% considera que el balance de los seis años de gobierno del presidente Fox es bueno, frente a 34% que percibe un saldo esencialmente negativo.
También son más (67%) quienes aprueban la forma como desempeña su puesto de presidente, y este porcentaje no registró variaciones importantes respecto a la última medición.
Para explicar por qué a pesar de desaprobar todas las acciones de su gobierno, el balance es favorable, se mencionaron tres razones: ayudó a la gente, cumplió y dio estabilidad económica. Esto último es bastante congruente con lo que se menciona espontáneamente como logros de su gobierno: seguro popular, construcción de vivienda, estabilidad económica y el programa social Oportunidades.
Otro aspecto favorable, a decir de los encuestados, fue que para 54%, Fox ayudó a fortalecer la democracia.
De los que se consideran los principales problemas del país se percibió mejora en la crisis económica, el desempleo y la corrupción.
Pero, sobre todo, parece tener gran peso que 68% aprueba su personalidad que, por cierto, termina en uno de sus niveles más altos desde que se inició la serie de encuestas de EL UNIVERSAL, en noviembre de 2002.
El balance final es favorable para más de la mitad de los encuestados, a pesar de que la mayoría perciben un país estancado (51%) o en retroceso (15%) y a que los problemas que se percibían en junio de 2002 son los mismos y algunos como la inseguridad y la pobreza se incrementaron.
En general, la personalidad del mandatario, la estabilidad económica, en un país con un pasado repleto de crisis económicas, la construcción de viviendas y programas como Oportunidades o el Seguro Popular pesaron más que los conflictos políticos (que no necesariamente se atribuyen al mandatario), la inseguridad (problema que no surgió en este sexenio), el desempleo, su esposa Marta y sus criticadas declaraciones o las de su vocero.