El otoño de 2006 ha hecho historia porque en él se rompieron récords de precios en obras de arte vendidas por las grandes casas de subastas. Pero este dato no es el más novedoso de esta jornada de excesos de dólares y euros.
En un segundo cuidadoso vistazo, los observadores notan que este otoño marcó el ingreso -o regreso- al mercado internacional de las obras robadas en Europa por los nazis y que apenas, tras largos y penosos procesos legales, comienzan a volver a manos de sus dueños legítimos, casi siempre ancianos de origen judío.
El ejemplo más espectacular de esta tendencia es el del cuadro Retrato de Adele Bloch-Bauer, de Gustav Klimt, recuperado del Museo vienés del Belvedere, por Maria Altmann, una heredera judía de más de 90 años y residente en California, y vendido por 135 millones de dólares al magnate estadounidense Ronald Lauder.
La transacción fue operada por la subastadora Christie´s, que este otoño ingresó un récord total de 850 millones de dólares, gracias, en buena parte, a la venta de arte restituido, contó The Wall Street Journal.
Robert Edsel, especialista en restituciones, dijo que "miles de piezas están por aparecer". Klimt fue el artista estrella de esta primera jornada, pero junto con sus obras se ofertaron piezas "perdidas" de otras luminarias, como Picasso y Ludwig Kirchner.
Compilado por Angélica Valtierra