La función de la Policía Federal Preventiva (PFP) en el operativo de la Cámara de Diputados quedó concluida en una primera etapa, ya que su presencia tenía el único objetivo de levantar la muralla metálica sobre las avenidas principales y resguardar retenes e instalaciones con los elementos necesarios, previo a la toma de protesta de Felipe Calderón como presidente de la República el próximo 1 de diciembre.Por eso, la petición de los diputados para reducir el número de elementos sólo provocó el repliegue de la PFP a sus campamentos colocados en el Deportivo Venustiano Carranza y a la zona resguardada de Eduardo Molina, sin más impacto que el de esperar nuevas órdenes.
El domingo pasado, desde primera hora, arribaron los elementos de la PFP y del EMP a San Lázaro y mientras unos batallones colocaron la muralla de metal de más de 2.5 metros de altura, otros levantaron sus campamentos en el deportivo Venustiano Carranza -al que se cerró el acceso a medios de comunicación- y en la zona 3 de la Cámara Baja en la esquina de Eduardo Molina y Sidar y Rovirosa.
Además de un grupo de alrededor de 150 elementos de la PFP que se instalaron en la zona de basamento de la Cámara Baja desde el lunes de la semana pasada.
Así, ayer no se vio la presencia policiaca en los retenes, tal como lo solicitó la presidencia de la Cámara Baja; sin embargo, la PFP no tiene a su cargo la vigilancia en los accesos, por lo que la salida de éstos no afectó al operativo que encabeza la Secretaría de Seguridad Pública federal ni el EMP.
Aunque sí continuó la vigilancia en las vallas metálicas colocadas sobre el camellón de Congreso de la Unión y detrás de las bardas metálicas sobre Eduardo Molina.
En tanto, el Estado Mayor Presidencial continuó su vigilancia en los retenes de acceso, pero incrementó su presencia con guardias vestidos de civil que portan un discreto receptor, mejor conocido como chícharo inalámbrico y que recorren los pasillos de San Lázaro atentos de los movimientos de diputados.
Dan cuenta de los lugares de reunión como restaurantes y cafeterías, así como de los salones de trabajo de comisiones, de las salas de juntas, del movimiento de reporteros.
Los elementos presidenciales tienen asignada la seguridad interna y tienen prohibido hablar, por lo que pasan de largo ante grupos de diputados que ni siquiera los voltean a ver.
Así, en los alrededores, en la calle, se encuentran a los elementos del EMP vestidos de overol negro en los retenes en colaboración con el equipo de resguardo de la Cámara Baja.
Otros más de trajes oscuros vigilan la zona del helipuerto, la explanada y el perímetro del Edificio A en el que se encuentra el salón de plenos.
Los civiles, que portan jeans, chamarras casuales, camisas a cuadros y suéteres de moda se pierden entre el paso de empleados, diputados y visitantes, aunque su actitud los evidencia, ya que voltean sus rostros y se dan media vuelta cuando hay un fotógrafo o camarógrafo cerca.
En tanto, los diputados federales continuaron sus cuestionamientos al operativo, que aunque facilitó de manera notoria el acceso peatonal y de vehículos, incluye la barda metálica.
El vocero de la fracción del PRI, Enrique Benítez, confirmó que el operativo se instaló el 19 de noviembre. "Sería muy difícil cuantificar cuántos elementos (policiacos) había antes y cuántos hay ahora, confiamos en la palabra del presidente de la Mesa Directiva, Jorge Zermeño, que de entrada nos dio a todos los diputados un tarjetón con el que se nos facilitará la entrada, además de un mapa de acceso (.) pero estamos evaluando el operativo, tuvimos un primer acuerdo pero veremos cómo camina y habremos de escuchar a los demás grupos parlamentarios", señaló.
En tanto, la Comisión de Seguridad Pública, a petición del PRD, impulsará un exhorto al secretario de la SSP, Eduardo Medina Mora, para que explique el operativo de seguridad en San Lázaro.
De aprobarse mañana en el pleno, el funcionario tendría un plazo no mayor a siete días para responder por escrito sobre este punto.