Fidel Samaniego R.
El Universal
Miércoles 08 de noviembre de 2006
Consumado estaba. La Cámara de Diputados negaba el permiso al Presidente de la República para viajar a Vietnam y a Australia. Rojos los números en el tablero electrónico, indicaban que 258 legisladores hicieron la mayoría. Enrojecido el rostro del panista Jorge Zermeño, quien presidía la sesión, era la evidente manifestación de su molestia, como la de sus compañeros de bancada.Poco antes, un festivo coro de voces priístas y perredistas expresó la cuenta regresiva: "¡Tres, dos, uno, ceeerooo!". Quedaba agotado el tiempo para la votación. Infantiloides, algunos representantes de la oposición silbaron con los inconfundibles tonos de burla, que hubo quien cantó: "Lero lero, candelero". Se pudo ver una pancarta con la leyenda: "Visa negada".
Consumado estaba. Fueron 187 los representantes de Acción Nacional los que votaron en favor del dictamen que otorgaba permiso a Vicente Fox para viajar. En la tribuna se expusieron los argumentos en pro y en contra. Hubo también en el desfile de oradores una sarta de recriminaciones mutuas y hasta excesos verbales.
Así, Óscar Miguel Mohamar, del PAN, se quejó: "No sé a qué estamos jugando". Criticó a quienes se oponían al viaje presidencial preocupados "por su asuntito de Oaxaca". Luego dijo que las bombas fueron detonadas por "cinco grupitos". Y justificó las detonaciones en la sede del PRI: "¡Por algo será!". La respuesta a sus palabras fueron silbidos, abucheo y maldiciones, desde las curules del Partido Revolucionario Institucional.
Otros panistas trataron de convencer a la asamblea. Señalaron que es importante que el jefe del Ejecutivo acuda a las reuniones cumbres y a foros de carácter internacional. "¿Saben a qué va a Australia?", preguntó Rogelio Carvajal. "¡A un baby shower!", le respondió una voz anónima.
Cuauhtémoc Sandoval, del PRD, señalaría en su oportunidad que no podían ser acusados quienes se oponían al permiso de sabotear la política exterior. Reveló que trataron de negociar para que se autorizara sólo la visita a Vietnam, pero -aseguró- la respuesta fue que todo o nada. "Con su pan se lo coman, se van a tener que quedar sin nada", ironizó.
Y faltaban 11 minutos para las cuatro de la tarde, cuando quedaba escrita una página más de la muy especial relación del presidente Fox con el Poder Legislativo. Por segunda ocasión en el sexenio se le negaba el permiso para ausentarse del país. Una página cuyos párrafos definitivos se relataron temprano. Los priístas, en sesión plenaria, acordaron votar contra el dictamen. La fracción perredista ya lo había decidido desde el día anterior.
"¡Claro que viaja! ¿Por qué no iba a hacerlo?", exclamaría el hoy panista Diódoro Carrasco, al salir del cónclave de su grupo parlamentario. Los integrantes del grupo parlamentario de Acción Nacional se dirigían al salón de plenos, cuando la sesión ya había iniciado. Era una procesión de gestos serios. "¡Yo no me siento representado!", casi gritó uno de ellos, pero luego guardó silencio al percatarse de que había oídos extraños.
Más adelante, en el recinto, la actividad de Javier González Garza, coordinador de la diputación del PRD. Habló con Emilio Gamboa, con Héctor Larios, con Juan José Rodríguez Prats; integrantes del primer círculo priísta confiaban que su coordinador había recibido llamadas desde las más altas oficinas del gobierno de la República.
Pero todo se consumó. Rojos los números del tablero y el rostro del presidente de la Cámara. Infantiloide el coro: "¡Lero lero, candelero!". Vicente Fox Quesada no tenía permiso para realizar su último viaje como Presidente de la República.