Simpatizantes de la APPO y de la Convención Nacional Democrática interrumpieron la homilía dominical de la Catedral Metropolitana, al gritar consignas como: "¡Oaxaca no es cuartel, fuera Ejército de él!".Ayer, en punto del medio día, comenzó la misa que cada domingo encabeza el cardenal Norberto Rivera Carrera en la Catedral Metropolitana; a los 15 minutos de iniciada, un grupo de mujeres y hombres ingresaron al recinto religioso, y a gritos pidieron a la Iglesia católica no intervenir en asuntos que consideran exclusivos del ámbito político.
Los manifestantes portaban banderines de color amarrillo y otros mostraban las insignias de la APPO.
Con sus rostros y manos pintadas de color rojo para simular sangre gritaron varias veces: "Quien viola y mata en Oaxaca, Norberto los persigna".
De inmediato, elementos de seguridad sacaron al grupo de manifestantes de la catedral y para evitar que siguieran los gritos y las manifestaciones. Cerraron las puertas de este templo religioso, por lo que los feligreses que deseaban entrar a la misa no pudieron hacerlo porque no fue permitido el paso a nadie.
Incluso, elementos de la Secretaría de Seguridad Pública acordonaron toda la Catedral Metropolitana para evitar que los manifestantes volvieran a ingresar.
Amagan con regresar el próximo domingo
La homilía prosiguió y el cardenal Norberto Rivera no hizo ningún comentario al respecto ni en su mensaje, ni tampoco accedió dar ninguna entrevista. Sin embargo, cuando salió en su camioneta, algunos simpatizantes le gritaron de nueva cuenta "¡Oaxaca no es cuartel, fuera Ejército de él!" y amenazaron con regresar el próximo domingo si el cardenal insiste en inmiscuirse en la política.
Y es que recordaron que la semana pasada el cardenal Norberto Rivera avaló la entrada de la Policía Federal Preventiva para establecer el orden en Oaxaca.
En la editorial del órgano de difusión interna de la Arquidiócesis de México se afirma que no cabe duda que en nuestro país existen enormes insuficiencias legales, como ha quedado probado en el caso de Oaxaca, ya que agotado el presidencialismo, no hay nadie que pueda poner en orden a una autoridad incompetente y arbitrar un conflicto político social con adecuados mecanismos que reestablezcan el orden social y la justicia.
La Iglesia también acusó al gobernador de Oaxaca, Ulises Ruiz, de haber provocado un verdadero desastre social donde resulta que nadie tiene la capacidad legal para llamarlo a cuentas.
"Se escabulle la Cámara de Diputados, se lava las manos el Senado, se declara incompetente el Poder Ejecutivo Federal y los partidos políticos actuán solo por conveniencias coyunturales en relación al poder", expone en la editorial de la Arquidiócesis de México.