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Entre coros celestiales y calaveritas

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Fidel Samaniego
El Universal
Miércoles 01 de noviembre de 2006

En el Palacio Legislativo de San Lázaro todo puede suceder. Como que en el salón de plenos se escuche música en vivo, sinfónica y coros que parecerían celestiales. Y que poco después, los diputados guarden un minuto de silencio por los muertos en Oaxaca; en el estrado se coloquen flores de cempasúchil y calaveritas de dulce. Y que durante largo rato los coordinadores de las fracciones del PRI y del PRD se sienten juntos, bromeen y la pasen bien.

La música, a cargo de la Orquesta Filarmónica de la UNAM y artistas del Conservatorio. Así demandaron que haya más presupuesto para la cultura. El silencio, durante el debate por el conflicto oaxaqueño, cada quien su visión, cada cual su duelo. Las ofrendas, por obra y gracia de legisladores perredistas y petistas. El diálogo, entre Emilio Gamboa y Javier González Garza sobre temas que sólo ellos supieron de qué trataron.

Y hubo más. A puertas cerradas. En las reuniones plenarias de las bancadas del PAN y del PRI. Así, Jorge Alcocer, ya en el primer equipo de Felipe Calderón, acudió ante los diputados del PAN para leer un texto, y responder a sus inquietudes. Gerardo Priego, a quien sus compañeros llaman El Espinoso, por su cercanía con Manuel Espino, dijo claridoso al visitante que están dispuestos a trabajar juntos, pero le recomendó: "No eches tanto rollo", y le advirtió: "No nos des por dados". Al final, sin embargo, hubo sonrisas y buenos propósitos.

Mientras tanto, en el cónclave priísta, se hablaba fuerte. Hubo quienes acusaron a los senadores de su propio partido de traidores, por haber exhortado a Ulises Ruiz a que pidiera licencia: dimes y diretes. Un diputado preguntó si acaso Manlio Fabio Beltrones fue rebasado por los integrantes de su grupo parlamentario o algo está negociando. Se escuchó otra versión: Jesús Murillo Karam, el senador hidalguense que leyó el punto de acuerdo en la sesión del lunes, busca venganza contra el gobernador Ruiz, porque éste, en su momento, lo bloqueó para que no llegara a presidir la secretaría general de su partido.

Molestia: se expresaba en diversos tonos. Luis Enrique Benítez dijo que hay tibieza en la actitud de Mariano Palacios. Lamentó que de nada sirviera la supuesta demostración de unidad de legisladores, gobernadores y dirigencia de la semana anterior. Exigió que en caso de ser necesario se adelante el relevo en la presidencia del PRI. En la reunión, Emilio Gamboa aseguró que continuaría "a morir" con Ulises Ruiz.

Una sesión de escenas interesantes. Se pudo ver a Emilio Gamboa rodeado de diputados de su fracción; hablaban, y sus rostros eran duros, fuertes los ademanes. Mientras tanto, Javier González Garza charlaba con Carlos Rojas, quedaron en concertar una nueva cita para hablar más a fondo. Los representantes del Panal estaban inquietos, habían recibido ya la información: el nuevo presidente de su organización política será Roberto Campa.

Más tarde, el debate, voces fuertes; algunas intervenciones histriónicas. "¡Primero Ulises, luego seguirá Calderón!", gritó el priísta Víctor Ortiz, cuando Juan José Rodríguez Prats del PAN, criticaba en la tribuna al gobernador oaxaqueño.

Después se marcharon. Quedaron ahí las flores de muertos, las calaveras de azúcar y amaranto y los ecos de la música sinfónica.



 

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