Desde la tribuna de la Cámara de Diputados, todos los partidos, con excepción de PRI y PVEM, exigieron a Ulises Ruiz su salida del gobierno de Oaxaca, por considerar que ya perdió toda su fuerza ante las presiones de la APPO y de la sección 22 del magisterio.
Cumplidas las 24 horas que pidió el PRI para debatir el tema Oaxaca, los partidos se alistaron y reprocharon con diversos tonos y frases la insistencia de Ruiz Ortiz por mantenerse en el gobierno y ser factor de conflicto.
El PRI protagonizó una férrea defensa a favor de Ruiz, mientras que la posición del PRD y del PAN fue al contrario.
Los dos ex gobernadores ahora diputados, Diódoro Carrasco, ahora del PAN, y José Murat, del PRI, fueron testigos de las críticas al atraso del estado y a los caciquismos heredados. Incluso, a Murat Casab le reclamaron la opacidad administrativa de su gobierno y las dudas sobre el supuesto atentado que sufrió al término de su gestión.
Fue el diputado de Convergencia Alberto Esteva el que, sin dar nombres, recordó algunas de las irregularidades de la administración de Murat. Pero el priísta se defendió, subió a la tribuna y esperó un minuto con 40 segundos para que el resto de los legisladores guardaran silencio. Su objetivo fue pedirle a quien tenga pruebas, llevarlas al Ministerio Público.
Pero el debate también tuvo su momento de solemnidad cuando la diputada del PRD, Daisy Selene Hernández, pidió un minuto de silencio por los muertos que ha arrojado el conflicto en esa entidad.
Hasta los diputados del PRI, defensores del gobernador Ulises Ruiz, tuvieron que pararse para cumplir con el ritual, mientras legisladores del PRD se colocaron debajo de la tribuna con calaveras de dulce tradicionales del Día de Muertos y flores, para recordar a los caídos por el conflicto oaxaqueño.
Hernández responsabilizó de las muertes a Ulises Ruiz, y al mencionar a cada una de las personas fallecidas, gritó "murió por Oaxaca", al igual que sus compañeros de bancada.
La bancada del PRI, en voz del diputado Raúl Cervantes, defendió la permanencia de Ulises Ruiz como gobernador de Oaxaca, por encima de lo que llamó "conveniencia política" por encima de la ley.
"No se puede dar la vuelta a la ley. Una vez que el Senado de la República determinó que no procedía la desaparición de poderes en Oaxaca (...) no podemos pensar que con este nuevo criterio podemos darle la vuelta a la ley", dijo.
A su vez, el panista Juan José Rodríguez Prats afirmó que la verdad en Oaxaca es que el gobernador Ulises Ruiz no puede gobernar.
Le pidió entonces al PRI no aferrarse al "error" y ese partido debe analizar hasta dónde debe llegar en su apoyo con el mandatario estatal cuando está en juego el interés de la patria. Adelantó que en breve dará a conocer una iniciativa, junto con Diódoro Carrasco, ex gobernador de Oaxaca, para actualizar la norma por la que el Senado determina la desaparición de poderes y que se pueda quitar, con las normas correspondientes, al titular del Ejecutivo estatal del que se trate.
Su correligionario Édgar Ramírez Pech, afirmó que la situación en Oaxaca se debe a la represión "torpe" del gobernador y afirmó que el diálogo no puede darse entre dos partes sordas que quieren el desorden y la violencia.
Los partidos minoritarios (Alternativa, Nueva Alianza, Partido del Trabajo y Convergencia) pidieron la salida del mandatario.
El diputado de Alternativa, Delio Hernández, reprochó que el mandatario haya convertido un problema salarial en un reguero de pólvora.
El diputado del PT, Pablo Leopoldo Arreola, condenó la entrada de la PFP, "Ulises no fue sensible ante las demandas. Él no garantiza la gobernabilidad, su presencia no garantiza nada, su permanencia es dar patadas de ahogado, Oaxaca lo rechaza, no lo quiere".
En tanto, el diputado del Partido Verde Ecologista de México (PVEM), Javier López, llamó al diálogo y a conciliar entre las partes.