MADRID.- El ministro español de Asuntos Exteriores y Cooperación, Miguel Ángel Moratinos, aseguró ayer que el gobierno español será solidario con el gobierno mexicano en su postura de rechazo a la construcción del muro fronterizo que pretende levantar Estados Unidos."Se está preparando un comunicado que se aprobará durante la próxima Cumbre Iberoamericana de jefes de Estado y de gobierno de Montevideo (Uruguay), de apoyo al gobierno mexicano en contra de la aprobación del muro", reconoció ante un reducido grupo de corresponsales de medios latinoamericanos. "Y aunque aún no tenemos el texto porque todavía se está trabajando en él, respetamos las posiciones de nuestros amigos latinoamericanos, y si ellos consideran que es negativo, pues nosotros seremos solidarios con el gobierno mexicano", dijo.
Cuestionado sobre si el muro que quiere construir Estados Unidos es igual a la verja levantada en 1909 en el estrecho de Gibraltar, cuya altura dobló España hace unos años, Moratinos especificó que "una verja no es un muro". ¿Y qué diferencia hay? "La diferencia es que es una zona de protección de territorio que defiende nuestra frontera y que siempre ha estado ahí". El canciller subrayó además "la buena relación que tenemos con Marruecos, que la colocación de la verja se hace de forma pactada, que no hay rechazo por parte de Marruecos, que es una manera de señalar un perímetro fronterizo y no un elemento que lleve a un enfrentamiento entre los dos países; en el caso de México y Estados Unidos ellos tienen su relación y queremos respetar el marco que cada uno de ellos mantienen", añadió.
Moratinos también se refirió a la situación de Oaxaca; reconoció la preocupación del Ejecutivo español por lo que está ocurriendo allí, y se mostró esperanzado en que el conflicto "se resuelva positivamente y que vuelva el orden y la tranquilidad. Esperamos que tras la intervención de la Policía Federal Preventiva todo se calme, vuelva el diálogo y la situación se estabilice rápidamente". Asimismo, el político socialista negó haber recomendado a los turistas españoles no viajar a Oaxaca.
El canciller partirá hoy hacia Argentina para viajar después a Montevideo, donde los próximos días 3, 4 y 5 de noviembre se celebrará la 16 Cumbre Iberoamericana de jefes de Estado y de gobierno, que contará con la presencia de todos los jefes de Estado y de gobierno iberoamericanos, con la excepción de Panamá, Guatemala y Nicaragua. Allí, el mandatario español se reunirá con el presidente Vicente Fox.
Sobre la cuestión migratoria, y ante cómo conjugar la relación entre todos teniendo en cuenta que España es un país receptor frente al resto de países iberoamericanos, que son emisores, el canciller dijo que su país mantendrá su filosofía de considerar el fenómeno de la inmigración como positivo, "siempre y cuando éste sea legal, que los flujos migratorios lleguen de forma ordenada y negociada con cada uno de los países. España no es un país de rechazo a la inmigración -resaltó-, pues necesita de la mano de obra extranjera. Pero lo que sí queremos es terminar con las mafias, con las redes del tráfico de personas y con todo lo que es la ilegalidad. Por eso queremos abordar de manera positiva y solidaria los planteamientos con cada uno de los países iberoamericanos", aseguró.
Acerca de si la división existente entre los países a la hora de votar a Guatemala o a Venezuela como miembro no permanente del Consejo de Seguridad de la ONU, dificultará el consenso en la cumbre, el canciller español respondió que no. "Yo creo que lo que tiene que hacer la cumbre es unir, crear un espíritu de familia y marcos de entendimiento, de comprensión y de diálogo".
Por último y cuestionado sobre la utilidad de las cumbres iberoamericanas, negó que fueran retórica gastada. "No hay retórica gastada, pues cada vez hay más mecanismos, como la Secretaría General Iberoamericana, para aplicar las conclusiones. La retórica ya no es parte de nuestra acción política. Hay muchos programas de cooperación y programas de canje por educación que demuestran que hay un compromiso de buen gobierno", concluyó.